El cuerpo de la científica estadounidense Suzanne Eaton fue encontrado este lunes a unos 60 metros de la entrada de una cueva en la isla de Creta (Grecia). El lugar fue utilizado por soldados nazis durante la Segunda Guerra Mundial, como búnker y para almacenar silicio, y tiene una altura aproximada de 1,60 metros, informaron medios locales.

Recientemente se difundieron imágenes del interior de la cueva, cuyo difícil acceso supone que la persona que arrastró el cadáver es alguien que conoce bien el área. Especialmente, porque existe una zanja de casi dos metros de altura y al pasarla hay un árbol que oculta el ingreso, cuyas gruesas ramas es preciso separar para poder entrar.

Todavía no se determina si la mujer fue asesinada en el interior de la laberíntica cueva o si su cadáver fue llevado allí tras el homicidio. El cuerpo fue hallado casi una semana después de reportarse su desaparición. Se encontraba en posición lateral, lastimada y cubierta con algo similar a un saco de yute.

Los análisis forenses preliminares revelaron que la mujer fue asfixiada, para lo cual le taparon la nariz y la boca. Aunque su cuerpo presentaba heridas menores de arma blanca, la Policía no cree que hayan sido causales de muerte. Además, se piensa que el cadáver fue llevado dentro del búnker y arrojado, pues fue encontrado boca abajo.

Eaton desapareció el 2 de abril y desde entonces se movilizó un operativo de búsqueda sin precedentes, en el que participaron perros de rescate, paracaidistas, buzos, escaladores, guardias costeros, drones, helicópteros, entre otros equipos especializados.

La mujer era científica del Instituto Max Planck de Biología Celular, Molecular y Genética, ubicado en Dresden, Alemania, y estaba en Creta para participar en una conferencia. El jefe de Policía local, Konstantinos Lagoudakis, dijo a los medios que durante sus cuatro años en el cargo jamás había presenciado un caso como este.


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