El paraíso de los negocios ilegales. Transcribo literalmente un titular que escucho en la televisión mientras redacto estas líneas, y me explico. Estos días, como todos los veranos, las personas que se dedican a la venta ambulante son de nuevo objeto de críticas y persecución por los medios de comunicación, las personas hosteleras, empresarias, autoridades, instituciones…. De nuevo las palabras que van detrás de los titulares acerca de las personas manteras son delincuencia, ilegalidad, papeles, permisos, mafias… Voy a intentar desmenuzar poco a poco, a ver si nos aclaramos y conseguimos llegar a los orígenes de algunas cuestiones, que salvo excepciones como la del huevo y la gallina, suelen tener uno.

Las personas que ejercen la venta ambulante, conocidas por todas como manteros o vendedores del top manta, a menudo son personas a las que el estado español está privando del derecho a trabajar, por no mencionar ahora otro montón de derechos que se incumplen para y con estas personas. Centrándonos en el trabajo, tal y como la ley de extranjería vigente en este nuestro país dice, una persona migrante tiene que esperar 3 años (con empadronamiento continuado claro sino no vale) en el territorio español antes de poder ser digna merecedora de la posibilidad de un contrato de trabajo. Y digo posibilidad por lo que a continuación les explico.

A cada conocida, amiga o familiar que le cuento que en este país nuestra ley y nuestro sistema condena a las personas migrantes a 3 años en situación irregular, antes de poder quizás tener acceso a los papeles, alucina, duda y puede suceder que no me crea. “Bueno, bueno seguro que estás exagerando, eso no puede ser mujer”. Pues sí, sí puede ser y de hecho es. Así que voy a ir con la ley en la mano a ver si alguno/a se convence.

La ley dice que una persona en situación irregular, es decir sin papeles, puede acceder a un permiso de residencia y trabajo de un año si cumple los siguientes requisitos: llevar 3 años en el territorio español, empadronada de manera continuada, que el contrato de trabajo sea de mínimo un año de duración, garantizando el salario mínimo interprofesional en 14 pagas (lo que significa cobrar por lo menos 900 euros al mes), que la parte empleadora tenga solvencia y no tenga ningún impago si se trata de una empresa (se deberá presentar declaración de la renta o justificante de solvencia económica de su entidad bancaria), de lo contrario no podría hacer el contrato y, por último, tener la posibilidad de que en el país de origen exista alguna persona que pueda recopilar los certificados pertinentes que también nos pedirán al mismo tiempo en extranjería.

Una vez que alguien decide pese a toda la burocracia hacer un contrato de trabajo a la persona migrante, se redacta una “propuesta de contrato”, que se presentará en extranjería junto con toda la documentación mencionada en el párrafo anterior. Extranjería por lo general debería contestar en 3 meses, aunque nos consta que están tardando hasta 5 meses en dar respuesta. Una vez la den, si todo va bien y es favorable podremos proceder a dar a la persona migrante de alta en la seguridad social y solicitar la residencia, para un año.

Hacer un contrato de trabajo a una persona en situación irregular se convierte en una yincana del terror. No hay papeles, no hay contrato. Y sin contrato no hay papeles.

¿Qué significa esto? Pues que como a la persona que contrata le corra la mínima prisa (estamos hablando de hasta 5 meses de espera) la cosa se pone muy fea. Se pone muy fea porque a ver quién espera todo este tiempo por una persona desconocida y hace frente a todo este papeleo que muchas veces genera desconfianza, de entrada porque tienes que entregarle a alguien tu declaración de la renta. Con esto quiero decir, que muchas veces hacer un contrato de trabajo se convierte en una yincana del terror. No hay papeles, no hay contrato. Y sin contrato no hay papeles. Vaya historia. Si alguien quiere ahondar más en la ley de extranjería este supuesto se denomina “permiso de residencia por circunstancias excepcionales, arraigo social”. He de mencionar que en estas líneas estoy haciendo un resumen muy escueto de la ley en uno de sus supuestos.

Antes de volver al paraíso de los negocios ilegales con el que abría este artículo, quiero dejar constancia de lo que supone que el estado te condene a 3 años de irregularidad y clandestinidad, además por supuesto del hecho de no poder trabajar con contrato y cotizando. Supone que no puedes salir del país para nada, la gente no ve a sus familias en años. Supone que no puedas tener acceso a la RGI (renta básica) hasta cumplir los 3 años de padrón, algo que la gente normalmente desconoce pensando que esto de las ayudas debe de ser así como que te den un cheque en blanco solo por ser migrante. Supone que muchos bancos no te abran una cuenta, supone que te puedan parar en la calle en cualquier momento pese a que no esté permitido por los Convenios Internacionales, para pedirte la documentación ponerte una orden de expulsión y terminar en un CIE (Centro de Internamiento para Extranjeros/as) y/o sufrir la deportación a tu país de origen. ¿Podéis imaginar el estrés que supone vivir así? Es tremendo.

Lo que es tremendo también es que teniendo todo esto como trastienda alguien se atreva a denominar la venta ambulante, el alquiler de sombrillas o cualquier trabajo que va de buscarse la vida en B como un paraíso. Paraíso de los negocios ilegales. Pero, ¿no nos da vergüenza? El titular más bien podría ser, Infierno de sistema que nos condena a trabajar en B en condiciones de precariedad.

Habiendo hecho un resumen exprés de una de las maneras de regularizar la situación de una persona migrante, ¿cómo pretenden nuestro estado, instituciones, medios de comunicación que difaman, que estas personas a las que la ley les pone una y otra vez zancadillas para trabajar de manera “regularizada” lo hagan? A ver si nos lo metemos en la cabeza: no pueden trabajar porque la ley no se lo permite. Es perverso, sí, pero así sucede. Si a una persona recién llegada le quieren hacer un contrato de trabajo no se lo pueden hacer, y si lleva aquí 3 años y con un padrón sin ausencias ya veremos, si quien oferta el trabajo cumple los requisitos y decide esperar los meses pertinentes.

En resumen, la gente que vende en la manta ni pertenece a una mafia ni pretende no pagar impuestos ni la cuota de autónomos, las personas manteras están ganándose la vida como la persona propietaria del comercio, bar o chiringuito de al lado. Pero claro digo yo que es más sencillo enfrentar al pueblo llano y que la gente se dé de leches en vez de luchar por abolir esta ley que mata y condena. A esas personas del sector de la hostelería que salen en los medios enfadadas porque las personas vendedoras ambulantes están quitándoles clientela en la playa vendiendo latas les diría que el mismo derecho a ganarse el pan tiene ella, como persona empresaria, que quien se dedica a la venta ambulante. Con una diferencia, las opciones para estas personas son muy limitadas y además ponen en riesgo su vida.

¿Nos parece un triunfo que se requise mercancía a un mantero? Esa persona ha hecho una inversión, ha comprado sus productos para venderlos para sobrevivir. Den opciones, vale ya de discursos políticos baratos de regularizar, de pagar impuestos. ¿Qué impuestos queréis que paguen si la ley no se lo permite? Vivimos en una sociedad hipócrita que hace demandas y priva de derechos. Y ya de paso me lucro, porque ¡qué bien es tener a gente por debajo a la que poder ningunear con contratos basura! o mejor, ¡sin ellos! pero currando mil horas sin quejarse. O cobrar por un padrón en un piso de vergüenza, porque como lo necesita no va a decir ni miau. Ay, políticos/as… ¿Qué pasaría si las personas migrantes tuvieran derecho al voto? ¡Es verdad, que tampoco pueden votar! Otro gallo cantaría…

En el caso del huevo y la gallina no se supo qué fue antes, pero en el de la manta sí. Sí se sabe qué hay antes. Hay una ley que mata. Hay una ley que condena a trabajos precarios, condena a las personas a estar privadas de derechos y libertades. De paso los medios, instituciones y autoridades se encargan de enfrentar a las personas currantes, que siempre es más fácil y conveniente que ir a donde cubre. ¡Vamos a plagar las calles de policía y a requisar mercancía y así podremos decir que terminaremos con las mafias del top manta! Es de locos… La única mafia es la que dicta leyes como la de extranjería.


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