En el aeropuerto de Málaga esperamos a niños y niñas de campamentos de refugiados donde el español es vehículo de comunicación. Vacaciones en Paz, como programa de acogida, cumple 40 años acompañando a la población refugiada saharaui. Pero no queremos que se les considere refugiados, y eso nos lleva a no celebrar ese aniversario. Estamos ante la muestra más palpable de una descolonización sin resolver que nos pesa demasiado. España continúa como potencia administradora del Sáhara Occidental ahora ocupado por Marruecos. Los 40 años muestran la visibilidad del fracaso político y la persistencia de un voluntariado que no dormirá hasta el retorno al Sáhara Occidental.

Gely Ariza Núñez

Los Barrios (Cádiz)

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