A pesar de tratarse de un concepto relativamente nuevo, al menos en lo que respecta a la acción política, la mayoría de los ciudadanos han escuchado hablar en algún momento sobre la economía circular. Seguramente a muchos de ellos les habrá sonado como algo lejano, difuso, ajeno a sus vidas. Afortunadamente, cada vez somos más quienes empezamos a entender e interesarnos por este concepto, que tiene mucho que decir en las transformaciones que estamos viendo en una gran parte de los entornos que nos rodean.

Cada día generamos 3,5 millones de toneladas de basura a nivel mundial, desaparecen 200 especies al día y nos encaminamos a un mundo donde 25 millones de sus habitantes serán migrantes climáticos. Cifras todas ellas insostenibles para un planeta que aspira a mantenerse en el tiempo. Llevamos cerca de un siglo abusando de los recursos que la Tierra nos ofrece, hasta llegar a la situación actual, que nos obliga a cambiar nuestros hábitos o a despedirnos de la vida tal y como la entendemos ahora. Necesitamos terminar con el sistema de producir, consumir y tirar y empezar a empujar a la economía circular, para que deje de ser un concepto del que hablamos y sea la realidad en la que vivimos. Y, en mayor o menor grado, esto es una responsabilidad de todos.









Participación ciudadana en la recogida selectiva para el reciclaje de residuos
Participación ciudadana en la recogida selectiva para el reciclaje de residuos
(Steve Debenport / Getty)

Así lo ha entendido la Unión Europea, que ya en 2015 fue pionera y marcó un punto de inflexión con la creación del
Plan de Acción para la Economía Circular
, impulsando un modelo donde se minimiza el uso de recursos, se recuperan los materiales para darles segundas vidas, se reciclan nuestros residuos y se apuesta por un consumo responsable, entre otras muchas variables. Era una respuesta y un paso hacia una transformación que necesitábamos con urgencia para preservar el medioambiente y nuestra forma de vida, especialmente en una región como Europa, donde no abundan los recursos naturales.

Desde entonces, este Plan de Acción ha seguido el curso administrativo propio previo a su materialización. Y ayer 18 de abril, el
Parlamento Europeo
lo aprobó, avanzando, así, hacia la actualización de cuatro Directivas – Envases, Residuos, Vertederos y Aparatos eléctricos y electrónicos- de obligado cumplimiento para los países miembros, quienes habrán de transponerlas a sus legislaciones nacionales. Desde Europa se empieza, de esta forma, a aterrizar lo que hasta ahora podía parecer una idea que solo sobrevolaba nuestro futuro: la transición real hacia la economía circular, donde el reciclaje y la prevención- con especial foco en la basuraleza marina – se convierten ahora en piezas claves.









Para hacernos una idea de la importancia de la futura nueva legislación, basta con fijarse en dos de los objetivos que marca dicho Plan: en 2025 tendremos que reciclar el 65% del total nuestros residuos urbanos y, en 2035, el máximo de residuos que lleguen al vertedero no podrá superar el 10% – lanzando así un mensaje claro de que debemos ver los residuos como recursos. Unos porcentajes que se traducen en una cantidad ingente de trabajo por hacer, teniendo en cuenta que, en la actualidad, España se sitúa en un 29,7% y en un 56,7%, respectivamente.

La recogida selectiva de residuos es uno de los pilares del reciclaje.
La recogida selectiva de residuos es uno de los pilares del reciclaje.
(apomares / Getty)

Pero el reto de estas cifras no está solo en alcanzarlas, sino también en conseguir un consenso sobre la forma en la que se calculan. Y Europa, consciente de la importancia de medir a todos por igual para de esta forma poder exigir por igual, ha querido marcar el camino para tener un sistema único que permita dibujar un mapa común europeo, incorporando unas líneas de medición que, una vez el texto sea aprobado, cada país tendrá que asumir en un plazo de dos años.









Estas cifras también hablan de la necesidad de ir más allá para alcanzar los objetivos marcados por Europa. Así, la nueva Directiva de Residuos introduce la obligatoriedad de llevar la recogida selectiva a otros flujos, como el textil, los biorresiduos – que representan el 37% de los residuos urbanos- y los residuos peligrosos generados en el hogar. Hasta ahora, los envases domésticos, que son sólo el 8% de los residuos domésticos en nuestro país, han tirado del reciclaje en España con una tasa que en 2016 fue del 76%.

Responsabilidad compartida

A partir de 2023, dentro de solo 5 años, la separación de otros tipos de residuos y su posterior reciclaje comenzará a ser, al fin, una realidad que contribuirá a incrementar la tasa de reciclado global, algo tan fundamental como el hecho de que en ese proceso cada uno deberá asumir el rol y la responsabilidad que tienen al respecto: ciudadano, productores y administración, con especial atención a los ayuntamientos, a los que habrá que dotar de recursos que les permita responder a este gran desafío.

En este sentido, cobra especial importancia el reconocimiento y apuesta que la Directiva de Residuos, y también la de Envases, hacen por el modelo de Responsabilidad Ampliada del Productor (RAP) como instrumento fundamental para la consecución de objetivos. Debemos sentirnos orgullosos de que el modelo en el que se sustenta el reciclaje de envases domésticos en nuestro país, y bajo el que llevamos trabajando más de 20 años desde Ecoembes, se presente como elemento clave para hacer posible la economía circular, y así lo hace ver el Plan de Acción europeo.









La minimización de envases, la mejora en el diseño y la recogida selectiva son elementos importantes en la economía circular que impulsa la UE
La minimización de envases, la mejora en el diseño y la recogida selectiva son elementos importantes en la economía circular que impulsa la UE
(curtoicurto / Getty)

En nuestro país, la transición hacia la economía circular empieza a ser una realidad. Aunque se trata de un documento sobre el que aún hay que trabajar, esperamos que la Estrategia Española de Economía Circular, elaborada por el Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente (MAPAMA), responda a la urgencia de avanzar hacia una sociedad en la que la economía circular y el reciclaje global de residuos estén plenamente implantados. Es en este momento cuando hay que dar pasos valientes y apostar por la recogida selectiva obligatoria de todos los flujos de residuos mediante modelos óptimos ambiental, social y económicamente, así como por modelos fiscales que hagan que el que más recicla menos pague.

Asumimos estos retos con la confianza de alguien que lleva trabajando por el cuidado del medioambiente 20 años. Somos conscientes de las dificultades, pero también sabemos que tenemos la experiencia necesaria para servir de guía para otras fracciones de residuos, pero sobre todo para seguir respondiendo a través del reciclaje de envases domésticos a las demandas no solo de Europa, sino de un planeta que se apaga. Celebremos este paso que ha dado el Parlamento Europeo como un hito que nos acerca irremediablemente a la tan necesaria sociedad circular.









Óscar Martín Riva, consejero delegado de Ecoembes
Óscar Martín Riva, consejero delegado de Ecoembes
(LV)











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