En la actualidad el turismo es el gran amigo de la política. Moneda de cambio y ventanilla de compra-venta para “enriquecer” a nuestra Andalucía. Hartos estamos de ver en los medios de comunicación al personaje político alardeando de medidas para el fomento de este sector en los diferentes puntos de la Comunidad autonómica andaluza.

En las décadas de los 50 y los 60, cuando tuvo lugar el boom turístico, este sector se presentó, tal y como se sigue haciendo ahora, como la llave mágica para salir de la pobreza. Pero, ¿verdaderamente esa varita mágica político-económica está enriqueciendo a la ciudadanía?

Las costas andaluzas, con imágenes de amplias playas, el pescaito frito, las tapas baratas, la guerra de los espetos y la sonrisa que se debe de dibujar en las caras de los trabajadores y trabajadoras de la hostelería cuando llega el mes de junio son pura falacia.

El sector turístico, marcado por la alta temporalidad, abarca gran parte de los aspectos socioeconómicos y políticos de los diferentes municipios de las costas andaluzas, en el que gracias al boom inmobiliario, con grandes resort o el aumento del número de viviendas destinadas al alquiler, se maquilla la precariedad que se vive entre las callejuelas de estas localidades que reviven cada verano.

El colectivo local “Al otro lado de la barra”, presenta el video-reportaje del mismo nombre para denunciar la precariedad laboral en el sector hostelero en el municipio gaditano de Chipiona. Localidad situada en la Bahía de Cádiz, provincia con más altas tasas de paro desde la crisis, conocida por su gastronomía, el carnaval, la floricultura, vitivinicultura, por tener “el faro más grande de España y quinto en el mundo”, y por supuesto, por sus playas. En Chipiona, tras el frío invierno, sus 19.000 habitantes pasan a la friolera de 160.000 en su pico más alto en la época estival, según el Trabajo de Fin de Master “Rituales Festivos y Desarrollo Turístico: El Caso de Chipiona” de Natalia Cebrián, graduada en Turismo y ex trabajadora de la localidad que en la actualidad vive en Bristol.

La economía a nivel general crece, pero los incrementos de turistas no se traducen en incrementos de renta per cápita.

No cabría duda pensar que esto debería traducirse en un plus para la economía local, pero según este colectivo, estudios recientes demuestran que “donde hay más actividad turística hay más pobreza en la clase trabajadora, donde hay más empleo turístico, hay más mano de obra barata”.

Maximiliano Porta, productor y director de Al otro lado de la barra, declara que esta precariedad laboral se comprueba en la alta inmigración de la localidad entre, sobre todo, la juventud de entre 20 y 30 años, más en el estado anímico de los trabajadores y trabajadoras, fiel reflejo de las malas condiciones del sector.
Entre los diferentes problemas que provocan esta precariedad laboral está la protección ante la ley de las condiciones. Eso hace que en las zonas turísticas se concentre mucha población y crezcan demográficamente, pero aunque el PIB suba muchísimo, el PIB per cápita retrocede. Aunque, como aclara Maximiliano Porta, la economía a nivel general crece pero los incrementos de turistas no se traducen en incrementos de renta per cápita.

La mayoría de los empleados y empleadas cobran entre 4 y 5 euros la hora, no están dados de alta en la totalidad de la jornada laboral realizada y no tienen días de descanso, así como el impago de las horas extra.

El reportaje, como explica su productor y director, nace de la rabia de un grupo de jóvenes del municipio, ex trabajadores y trabajadoras del sector hostelero, entre los que la gran mayoría decidieron irse fuera del país debido a estas pocas perspectivas de futuro en la localidad. Desde Al otro lado de la barra, critican también el incumpimiento de los mínimos laborales del convenio colectivo, es decir, la mayoría de los empleados y empleadas cobran entre 4 y 5 euros la hora, no están dados de alta en la totalidad de la jornada laboral realizada y hay ausencia de días de descanso, así como impago de las horas extra. Por todo ello, crearon este colectivo y el reportaje para defender los derechos de estos trabajadores y trabajadoras además de concienciar a los y las turistas.

Al otro lado de la barra ha sido realizado “por y para la ciudadanía chipionera trabajadora”, con un presupuesto bajo mínimos. El reportaje está basado, además de en los testimonios personales que aparecen en el video, en diferentes estudios que analizan la situación del sector turístico de nuestro país.


Source link

Deja un comentario