Una adolescente cerveza catalana lleva por lema “Fuck Spain”, o sea, “Fastídiate, España” (en modo elegante) o “jódete, España” (en modo literal).

Hasta aquí, otra imbecilidad cualquiera de las que nos toca soportar. Pero hay más, y peor. A la consellera de Agricultura del inane Govern de Quim Torra, doña Teresa Jordà, nativa del municipio del imán de Ripoll, no se le ocurre mejor idea que apadrinar al jugo de lúpulo tan vulgarmente comercializado.

La tal Jordà, que es militante de la discreta y moderada Esquerra Republicana, apadrina la cosa. Colgó en su cuenta de Instagram el 6 de agosto una foto suya alabando el conciliador producto como “una gran cerveza artesana”.

La tal Jordà es una crack de inequívoca trayectoria. No solo tiene soliviantados a los agricultores del Ebro por la escasez de las ayudas frente a los recientes incendios. No solo amenaza a la salud pública al aprobar la venta de leche cruda pese al criterio contrario del Colegio de Médicos. Sino que cuando era diputada al Congreso apadrinaba también, en plan chamán, toda suerte de productos homeopáticos inútiles. Y todavía no ha sido fulminantemente despedida. Tampoco es de extrañarse, quia. Su jefe político y de personal se llama Torra, un acendrado protector de los CDR (Comités de Defensa de la República), en los que participan con entusiasmo sus más directos familiares, y que se distinguen por sus continuas gamberradas. Su última hazaña ha consistido en llenar de basura los accesos a sedes de partidos… como Esquerra Republicana, por dudosos, sospechosos y débiles.

Si se tomase en serio el episodio cervecero que, aunque chusco, seguramente convendría, quizá alguien podría proponer a los paisanos de la tal Jordà un ejercicio de iluminación por espejos. La sola hipótesis de que un ministro español (o sea, ay, estatal) jalease cualquier producto que incorporase el lema “Fuck Catalonia”, sería considerado por la presunta Jordà, el presunto Torra y todos los demás presuntos como un delito de lesa patria. Y con razón.

Ha costado tiempo y esfuerzos evidenciar la falacia del lema “Espanya ens roba”: la última demostración, en el Ara del domingo, gracias a Andreu Mas-Colell: hay motivo de queja, no de rebelión contra un falso expolio. Ahora estamos en las fake del 17-A, los dicterios sin pruebas contra el CNI, que durarán un soplo. Y en las cervezas más vomitivas. Jordà, acude de una vez al cole.

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