Carlos Sánchez Mato (Madrid, 1970) fue durante dos años el concejal de Hacienda del Ayuntamiento de Madrid y ahora lidera la candidatura de IU Madrid en Pie frente a su alcaldesa, Manuela Carmena. Su coalición, junto a otros ediles críticos del Gobierno municipal, aspira a entrar en el Consistorio en un contexto muy complicado: ninguna encuesta les otorga la barrera del 5% de los sufragios necesarios para lograr representación.

Sánchez Mato confía en canalizar el «descontento» que se ha generado en una base social con la gestión del Gobierno de Carmena y combatir la abstención o a aquellos votantes que pueden tener la tentación de irse al PSOE. El edil reivindica su capacidad de gestión hasta que en 2017 fue cesado por Carmena tras negarse a implantar un Plan económico impuesto desde el Ministerio de Hacienda de Cristóbal Montoro.

«No hemos estado a la altura como gobierno por actuar con los mimbres de un cesto que organiza la derecha de esta ciudad», defiende ahora como candidato y propone «poner en el centro a esa periferia que ha sido insuficientemente tratada». Sánchez Mato asegura, al igual que hizo Unidas Podemos durante la campaña de las generales, que existe el «riesgo» de que Carmena y PSOE pacten con Ciudadanos si su candidatura no logra representación y no es decisiva para la formación de un gobierno progresista.

¿Por qué decide presentarse a la candidatura al Ayuntamiento?

Respondí a una petición de mi organización, Izquierda Unida, que en un momento determinado me pidió esa actuación. Y yo, encantado, como he dicho siempre, de estar al servicio de mi organización.

¿Qué diferencia a su candidatura de la de Manuela Carmena?  

Mantenemos sintonía en determinados aspectos de la acción del Gobierno, que reivindicamos como propia, de hecho, la parte fundamental de los logros que se han conseguido durante este mandato tienen que ver con aspectos económicos y en este caso puedo presentar una hoja de servicios bastante elogiable. Hemos sido capaces de multiplicar el gasto social y la inversión durante la primera parte de este mandato y hacerlo compatible con el saneamiento de las cuentas de la ciudad, con una reducción muy sensible de la deuda y un superávit presupuestario que además ha podido ser reinvertido en gran medida en inversiones. Estas actuaciones son la llave maestra de la acción política, porque para poder llevar a cabo determinados aspectos de desarrollo de nuestra ciudad son precisos los recursos presupuestarios. Entiendo que eso es un balance positivo desde nuestra perspectiva para decir que las personas que formamos parte de esta candidatura de Madrid en Pie tenemos solvencia en cuanto a la gestión, suficiente para abordar los compromisos políticos que queremos realizar.

¿Qué quieren realizar que no se haya hecho?

Fundamentalmente, poner en el centro a esa periferia que ha sido insuficientemente tratada, abordar los temas de desigualdad latente que sigue sufriendo nuestra ciudad de Madrid.

¿No es un poco raro que un Gobierno de izquierdas presuma de reducir la deuda en un momento en el que, como acaba de decir, faltan muchas cosas por hacer y hay todavía muchas desigualdades? La oposición les acusa de ser incapaces de ejecutar el presupuesto, y lo cierto es que hay cifras de ejecución bajas.

No he presumido de la reducción de deuda, he presumido del incremento del gasto social superior al 73%, en la parte en la que yo he sido responsable de las cuentas de Madrid. En el conjunto de la legislatura serían 1000 millones de euros más en este mandato que en el anterior, además de duplicar la inversión. No es poca cosa. Y eso lo hemos hecho compatible con la reducción de deuda. De lo que he presumido ha sido de lo primero, no de lo segundo porque considero que el incremento en gasto social y en inversión debería haber sido muy superior. Teníamos capacidad para haber hecho mucho más.

¿Por qué no lo hemos hecho? Todo el mundo es consciente de que obedece a haber aceptado la hoja de ruta del PP y también en el pasado del PSOE, relacionadas con ese artículo 135 de la Constitución que pone por delante las necesidades de los bancos a las de la gente. Nuestra hoja de ruta es llevar al máximo las posibilidades presupuestarias para reducir esa desigualdad o para erradicarla completamente. Consideramos que hemos actuado de manera insuficiente en este gobierno.

Habla de diferencias con Más Madrid y proyectos que se deberían hacer en la nueva etapa que se abre. ¿Pero no hay más cosas que les unen que separan ahora mismo con Más Madrid?

Si ponemos en balanza lo que nos une y lo que nos separa, estoy absolutamente seguro que con los compañeros y compañeras de Más Madrid tenemos montones de aspectos que son comunes. La izquierda en este país y por supuesto también en Madrid es muy heterogénea y tiene muchos matices. Algunos no son pequeños. En este caso, realizar las políticas municipales con el presupuesto que diseña el PP desde el Ministerio de Hacienda en el año 2017 no es una diferencia menor. En ese aspecto, podemos retrotraernos también un poquito en el tiempo. Ya le pasó a José Luis Rodríguez Zapatero que hacía una política progresista desde el punto de vista presupuestario hasta que en 2011 recibió una llamada de teléfono y decidió que tenía que virar en su política. El resultado fue dramático para el señor Rodríguez Zapatero, para el Partido Socialista y para el conjunto de las clases populares en este país, porque pasó a ejecutar las políticas de recortes de la derecha europea en nuestro país. Y eso mismo es lo que hizo Manuela Carmena en 2017 y es una pena. Eso es una diferencia sustancial y no es menor. Tampoco lo es el hecho de que en las políticas urbanísticas Manuela Carmena y sobre todo José Manuel Calvo [el concejal de Urbanismo] no han querido cambiar el diseño de ciudad mirando al futuro. No han querido cambiar el Plan General de Ordenación Urbana de 1997 y estamos trabajando con el modelo de ciudad del PP, que se ha caracterizado por mercantilizar el suelo público y el privado, y hacer del crecimiento de la ciudad un objetivo en sí mismo. En Madrid en Pie pensamos que hay que poner por delante las necesidades de la gente.

Tenemos un problema con la vivienda en Madrid impresionante y solo contamos con un 1% de vivienda pública del total del parque en manos del Ayuntamiento de Madrid. Es absolutamente residual, diez veces menos que lo que hay en ciudades como Viena, Ámsterdam o Berlín y no puede ser. Y la actitud durante estos cuatro años de gobierno ha sido insuficiente por el mal asesoramiento por parte del área competente para ello a la hora de abordar el problema de la vivienda.

Vengo esta mañana de dos desahucios en uno de los distritos que presido en Latina, dos familias con menores, con tres críos. Es decir, yo he visto esta mañana a un crío de tres años que se iba al cole sin saber si iba a volver a su casa. Una casa que según el título de propiedad no es de su madre. Pero no puede ser que tengamos ese tipo de situación en el Madrid del siglo XXI y que un ayuntamiento y su concejal presidente no pueda ofrecerle a esa familia un recurso, un techo. Es una cosa que me parece horrorosa. No podemos ofrecérselo pero tenemos 1.250 millones de euros en las cuentas bancarias del Ayuntamiento. A mí se me rompe el corazón viendo la cara esta mañana de Izan. Hemos parado el desahucio pero aún no le hemos dado un recurso habitacional a esa familia que sigue estando en precario en un piso que no es suyo.

¿Qué propone?

Lo que propongo es poner por delante las leyes. Primero las internacionales. La ONU dice que no se puede desahuciar a esa familia. Pero el problema de la vivienda no es solamente de las familias con las que yo he tenido que relacionarme, por ejemplo esta mañana, con los dos desahucios. El sufrimiento por la la subida de los precios de los alquileres o el precio de la vivienda lo tienen los y las jóvenes de esta ciudad que no se pueden emancipar ni aunque quieran, hasta edades en que casi que no son jóvenes.

¿Diría que ese es la principal debilidad del Gobierno de Carmena: no solucionar el problema de la vivienda que se ha ido agudizando durante estos últimos años?

No hemos estado a la altura como gobierno por actuar con los mimbres de un cesto que organiza la derecha de esta ciudad.

Si dependiese de Izquierda Unida, ¿cuáles serían las medidas?

Nosotros no podemos quedarnos con este parque público de vivienda. Me conocéis, soy muy de números, de hojas de cálculo, y muy de hacer pronósticos desde el punto de vista económico que por cierto se cumplen. Igual que dijimos que era compatible el incremento de gasto social y de inversión con la reducción de la deuda y el superávit y había quien nos decían que no era posible, os digo que la construcción de hasta 50.000 viviendas públicas en los próximos ocho años para alquiler social, no solamente para la gente que no tiene casi dinero, también para gente que tiene un sueldo y que lo que no puede es dedicar 1200 euros a pagar un alquiler en la ciudad de Madrid porque no los gana. Es perfectamente posible para las finanzas municipales y son rentables hasta desde el punto de vista económico con alquileres sociales medios de 200 euros al mes. Pero hay un problema: eso le fastidia el negocio a unos poquitos que en esta ciudad y en este país se hacen de oro con la mercantilización de la vivienda. Pero es que la vivienda debe recuperar su función social.

¿Cómo va a plantear Madrid en Pie la campaña?

Siempre desde el punto de vista propositivo. Hemos dicho en los primeros actos que no somos los gruñones que venimos solo a cabrearnos. Pero somos conscientes de que hay una situación muy mala para mucha gente, en esta ciudad y en este país. La salida de la crisis ha traído muchísima desigualdad y precariedad. Pero nosotros venimos a traer buenas noticias, a decir que se puede hacer de otra manera, que podemos avanzar mucho más, que tenemos capacidad desde el Ayuntamiento para proponer políticas públicas que mejoren la vida de la gente. Y esas buenas noticias las tenemos desde la posición del Gobierno que todavía tenemos y desde haber sido los responsables de gran parte o la inmensa mayoría de las mejoras que se han producido. Se han hecho muchas cosas positivas en materia de movilidad en estos cuatro años, pero hay que hacer más. No podemos permitirnos el lujo de que cuando se implanta Madrid central, Metro de Madrid lo que hace es rebajar la frecuencia de las líneas que pasan por nuestra ciudad. No puede ser, pero para eso hay que recuperar el Metro.

Esa es también la idea de la alcaldesa.

Humildemente, propuesto por el que os habla. Lo propuse al Consorcio Regional de Transportes en la primera reunión en 2015 como consejero. Ese planteamiento de la recuperación de las redes de Metro, no es simplemente una operación financiera, es la recuperación de las acciones de Metro que el exalcalde Alberto Ruiz Gallardón vendió en 2011. Hay que hacerlo para insuflar recursos económicos a Metro, para hacer inversiones que necesita la ciudad, una red periférica de la línea 11, unir la línea 2 con barrios que están abandonados como los de nueva construcción en el Cañaveral, dar servicio público a esa gente y permitir que haya un patrón de movilidad en el cual el Metro navegue en la misma dirección que la Empresa Municipal de Transportes (EMT). Con mi vicepresidencia y con mi apoyo financiero como concejal de Economía y Hacienda, la Empresa Municipal de Transportes ha sido saneada completamente. 1.340 autobuses nuevos. Con la presidencia de Inés Sabanés y con mi participación y mi impulso desde el área de Economía y Hacienda, se ha reducido la deuda a la vez que se han producido inversiones en una situación de absoluta solvencia. Lo que queremos es hacer lo mismo en Metro.

Dice que se han producido avances y reconoce algunos resultados positivos de estos cuatro años de gobierno, pero que la gente que lo pasa peor necesita más. ¿Qué pasaría si fruto de esta candidatura u otras que se hayan podido presentar se pierden esos votos para la izquierda y lejos de implementar más cambios vuelve la derecha al poder?  

A nosotros no se nos puede responsabilizar de la división de la izquierda. Estáis hablando con una persona que se ha partido la cara por la Unidad Popular. Ahora Madrid ha sido un proyecto enormemente positivo para esta ciudad y nosotros heredamos ese Ahora Madrid pero no fuimos los que lo abandonamos. Fue una decisión de Manuela Carmena y de Íñigo Errejón que respeto, pero no comparto. Pero la tomaron ellos. Yo he expresado críticas en determinados momentos ante algunas decisiones, pero he sido sumamente respetuoso con esta decisión y con el intento de llegar a acuerdos. Pero Manuela Carmena no ha querido que esas sensibilidades heterogéneas que hay en la izquierda se pudieran repetir, como ocurrió en 2015. A mí no me sobra ni la figura de Manuela Carmena, a la que aprecio y respeto, ni la figura de ninguno de los del resto de los compañeros y compañeras del actual gobierno. No me sobra tampoco ninguno de nosotros.

Pero Carmena tiene garantizada la representación. Según todas las encuestas en el próximo Ayuntamiento va a estar muy por encima del 5%. Eso no está garantizado en el caso de Madrid en Pie. Si se repite el caso de Luis García Montero hace cinco años, ¿cómo se explicará esto a la ciudadanía?

Si eso ocurre será que hemos hecho mal las cosas desde nuestra perspectiva, pero es que la situación que está ocurriendo es otra muy diferente y es lo que nos hace tener la obligación de representar a las bases que si no se ven representadas en una candidatura, están en la abstención. Y esa desafección que lleva a la abstención desde el punto de vista electoral es algo que genera también un problema. La candidatura no se había presentado en las elecciones generales y hemos tenido una situación y un mapa electoral en la ciudad de Madrid y la Comunidad que no es el que a mi me gusta. Pretendemos sacar del desencanto a gente que puede llegar a pensar que su opción útil es votar al PSOE o quedarse en casa. En estas últimas semanas por la calle me dice demasiada gente que hemos tomado la decisión adecuada para caminar en cuestiones de transformación profunda en una ciudad de Madrid, en la que desgraciadamente siguen mandando los mismos, unas élites que sin presentarse a las elecciones son capaces de dirigir los futuros urbanísticos o económicos de la ciudad. Y creemos que eso estaría excelentemente representado por nuestra candidatura. Es absolutamente imprescindible para sacar a la gente de un proceso de desilusión que ya hemos vivido en el pasado en alguna ocasión.

Su candidatura no viene a robar votos a esos partidos de la izquierda que pueden estar representados en el Ayuntamiento sino a sacarlos de la abstención, ¿es eso?

No solo eso, porque lo que nosotros defendemos son cuestiones programáticas. Los votos no se roban, entiendo la expresión, pero me refiero a que hacemos una propuesta de programa ilusionante que de verdad sale a ganar las elecciones. También había quienes pensaban, cuando se inició la campaña de 2015, que Ahora Madrid no tenía capacidad de representar ese proyecto y ese torrente ilusionante. Creo que en el momento actual ese torrente lo representamos desde Madrid en Pie, porque además contamos con el aval con respecto a hace cuatro años de una capacidad de gestión que hemos demostrado.

Hemos tenido titulares absolutamente catastróficos acerca de lo que iba a hacer o lo que le iba a pasar a esta ciudad con la economía en manos de este concejal. Y el resultado ha sido el que todos y todas habéis visto.  No hacemos otra cosa que planificar un futuro mejor para la gente. Cuando decimos que somos capaces de construir vivienda, de ser un operador en el mercado de la vivienda que limite el crecimiento de los precios, hacemos nuestros números y sabemos cómo hacerlo.

Pero no es una competencia municipal controlar los precios.

Pero la incumbencia si es de un Ayuntamiento que tiene la sensibilidad que desgraciadamente no ha mostrado el señor José Luis Ábalos como ministro de Fomento o la Comunidad de Madrid en estos años. Nosotros con esa incumbencia aunque no tengamos la competencia tenemos la capacidad ante un edificio vacío de expropiar, porque aunque haya gente que piense que es una barbaridad los ayuntamientos expropian. Las comunidades autónomas expropian para hacer carreteras. Los ayuntamientos si tienen emergencia residencial, como en el momento actual, y un montón de dinero para el banco, su obligación es actuar. Y desde luego a nosotros no nos va a temblar el pulso porque esos fondos de inversión consideren que nos estamos metiendo en su cuenta de resultados. Nuestro objetivo no es meternos en la cuenta de resultados de esas empresas. Nuestro objetivo es dar alternativa a la gente que no tiene casa y posibilidades a quien está pagando precios desmesurados para el alquiler.

Ha mencionado los resultados de las generales donde en Madrid ha habido una participación masiva, pero donde ha ganado la derecha un 53% frente a un 45% que ha sacado el bloque progresista. ¿Cree que hay margen realmente para darle la vuelta a ese resultado?

Por supuesto. Pero no solo porque soy optimista por naturaleza, es porque creo que hay capacidad de poder cambiar esa situación. En primer lugar, las elecciones locales no son el patrón con el que podemos medir resultados anteriores en generales o autonómicas aunque vaya a pasar muy poco tiempo entre unas y otras. Estamos hablando de la política más cercana y nuestra candidatura tiene una hoja de servicios a la hora de plantar cara a esos poderes económicos y financieros y demostrar que nuestras políticas son útiles. En el planteamiento del voto útil ahí me permito usar un argumento que ha utilizado mi compañero, el secretario general de Podemos, Pablo Iglesias, en la campaña: nuestro voto es doblemente útil. ¿Qué haría Pedro Sánchez si no estuviéramos nosotros y nosotras? Tiene sentido nuestro voto. El voto a nuestra candidatura garantiza que vamos a poner las necesidades de la gente en el centro y todo el mundo no puede exhibir ese tipo de disposición.

En los últimos meses en el Gobierno en el Ayuntamiento de Madrid se han constatado muchas diferencias entre un sector que representa Madrid en pie y el Gobierno Manuela Carmena, ¿por qué no se ha abandonado ese gobierno?

Es muy fácil de responder esa pregunta. Nosotras y nosotros estamos defendiendo lo que en 2015 firmamos como candidatura, que fue el pacto contra la especulación, que tiene que ver con un modelo de ciudad que decía que no podemos enajenar suelo público teniendo esa emergencia residencial que desgraciadamente padece la ciudad. ¿Cómo vamos a considerar que los que sobramos somos nosotros en el gobierno cuando lo que estamos defendiendo es lo que firmamos en su momento en 2015? Eso se lo tendría que preguntar a quienes han considerado que ahora vender suelo público es una opción.

Tal y como lo han planteado ustedes son la llave para que Carmena mire hacia la izquierda. Prácticamente ha dicho que son como cómo Unidos Podemos con el PSOE, que venía de pactar con con Ciudadanos hace no mucho. ¿Hay ese riesgo también aquí en Madrid? ¿Necesita Manuela Carmena unos socios que le hagan mirar a la izquierda?

Repito que esta voluntad no es ser llave o muleta para nadie, sino ser los que ejecutemos esas políticas de manera directa. Y lo que seguramente se va a producir en esta ciudad, como en la mayoría de las administraciones, es que no va a haber mayorías absolutas. En ese tipo de escenario, en Madrid en Pie estamos convencidos de que jamás se podría pensar que vamos a apoyar un gobierno de Ciudadanos y con otros eso no está tan claro. Creo que nadie tiene duda acerca de que Begoña Villacís jamás será alcaldesa con mi voto.

¿Más Madrid puede apoyar un gobierno de Ciudadanos?

Eso lo tienen que decidir ellos pero evidentemente es un riesgo cuando se considera que Más Madrid o el Partido Socialista tienen elementos desde el punto de vista urbanístico o económico que están cercanos a sus postulados. Desgraciadamente hay determinadas votaciones en materia urbanística en el que el área de Desarrollo Urbano Sostenible las ha aprobado con el voto del Partido Popular y de Ciudadanos y no con el nuestro.

Si finalmente hay una mayoría de izquierdas sus concejales estarían para entrar en el Gobierno de Manuela Carmena, para vigilarlo y corregirlo desde fuera…

En nuestro caso lo que sí está claro es que no será lo que yo diga, será lo que se debata y se decida de manera colectiva.

Le pregunto su opinión.

Nos creímos y nos seguimos creyendo eso de la democracia radical de todas las organizaciones y las bases son las que mandan, los programas son claves, los programas de gobierno están para cumplirlos no para pensar que si llega al Gobierno es muy difícil y muy costoso cumplirlos. Si somos partícipes de un gobierno llevaremos el cumplimiento del programa que está enfocado a satisfacer a esa inmensa mayoría de ciudadanos y ciudadanas no necesariamente de la izquierda política.

Está el sector del taxi al que defendemos de manera radical desde la izquierda y ahora mismo te viene gente del taxi que te dice que ha votado siempre a partidos de derechas pero que se está dando cuenta que los únicos que les ha defendido hemos sido nosotros. Me ocurrió ayer y con ese planteamiento no me estoy despojando de la situación a un análisis que sigue existiendo en mi opinión en cuanto a bloques de izquierda y de derecha, pero nosotros planteamos cosas que benefician a la inmensa mayoría de la gente, entre otras cosas defender al sector del taxi ante una invasión en este caso. El problema no son los trabajadores y trabajadoras de las VTC sino los cuatro o cinco que se han quedado con ese negocio enorme.

Pero su opinión es que si hay un acuerdo programático de izquierdas, Izquierda Unida Madrid en Pie tiene que estar dentro del Gobierno de Manuela Carmena.

En mi opinión si hay una posibilidad de que se constituya un gobierno de izquierdas y a favor de la mayoría social de esta ciudad, tendríamos que participar para que se ejecute ese programa pero lo importante no es entrar o no entrar sino el programa. Soy muy de Julio Anguita en eso «programa programa programa».

Cuando se cerró la coalición entre Podemos e Izquierda Unida para la Comunidad de Madrid ese acuerdo permitía usar el nombre Unidas Podemos en la candidatura municipal. ¿Por qué no se ha utilizado?

No es exactamente así, lo que permite es utilizar el nombre de la coalición que se llama «Unidas», no Podemos. Los compañeros y compañeras de Podemos legítimamente con todo el respeto decidieron no presentarse en la ciudad de Madrid. Entonces se podía usar «Unidas», pero dado que fue un acuerdo tomado en los últimos minutos, lo importante en este caso más allá del nombre es que hay una coincidencia absoluta. Yo tengo una excelente relación no solamente con mis compañeros y compañeras de Izquierda Unida en Madrid sino también de Podemos en Madrid y nuestra coincidencia en lo que hace referencia al programa de la comunidad que defiende y lidera mi compañera Isa Serra, en la ciudad es enorme. Seguramente habrá algún elemento en el que podamos encontrar algún motivo para debatir, pero tenemos una conciencia enorme y una voluntad firme de trabajar juntos.

¿Contarán con el apoyo de Podemos en la campaña de Madrid en Pie?

Yo milito en Izquierda Unida y esa pregunta se la tenéis que hacer a Podemos. Me siento apoyado por un inmenso número de personas que seguro que son votantes de Podemos y que seguramente en la ciudad van a entender que nuestro programa les representa. Aspiro a representar a compañeras y compañeros que son militantes inscritos de Podemos pero también a mucha más gente.

¿Y hará algún acto de campaña con Isa Serra?

Habrá que ver ahora en la planificación de la campaña pero yo encantado de hacer actos de campaña con mis compañeros y compañeras. Ya digo, he luchado mucho por la unidad popular y no solamente no tengo ningún problema sino que siento admiración profunda por la lista que ha salido para la Comunidad de Madrid. Por mi compañera Isa Serra, por mi compañera de organización Sol Sánchez y por el resto de la lista. Creo que la lista es muy potente.

El lunes durante un debate de candidatos municipales, la alcaldesa de Madrid no quiso mencionarles cuando habló de pactos. Dijo que haría acuerdos con el PSOE y «otros colectivos de izquierdas». ¿Por qué cree que no mencionó explícitamente su candidatura?

No sé, yo no quiero entrar a especular por qué no se nombró específicamente. A lo mejor la complejidad a veces de los nombres de las coaliciones pudo ponerla en esa situación. He visto algunas menciones en redes sociales sobre si no nos saludamos, Carmena y yo el otro día… Y tengo que decir que tenemos una relación cordialísima, nos saludamos después, nos besamos y nos apreciamos mucho. A lo mejor esas cosas no les importa mucho, pero yo quiero dejar claro que hay una relación humana sanísima y que compartimos elementos del día a día. Tenemos luego diferencias políticas, pero mantenemos una relación desde el punto de vista humano y de colaboración muy adecuado para este gobierno.

La ciudad y su gente está harta de estas chorraditas que en ocasiones son reales y en otras ocasiones son fruto de la imaginación. Pero eso no le soluciona la vida a la gente, al que tiene un problema para pagar el alquiler o problemas de pobreza energética. O a los jóvenes que salen diciendo que merece la pena que nos pensemos la ciudad y el planeta del futuro. A esas jóvenes que están dándonos una lección de vida a todos nosotros. Esa gente prefiere que nos dediquemos a cosas como las que hicimos en el área de Economía y Hacienda, como hacer ese plan para que las placas solares proliferarán en los edificios municipales o para que el suministro de energía para los edificios municipales fueran proporcionados por empresas que tuvieran energías renovables. Y tuvimos un fuerte enfrentamiento con compañías importantes de electricidad porque a esas grandes compañías no les interesaba que miráramos el futuro. Nosotros lo hicimos peleamos y ganamos. Y esa garantía le importa más a la gente que los detallitos de si nos llevamos mejor o peor, aunque ya digo que la relación es buena.

¿No es un fracaso colectivo de la izquierda que esa gente que menos tiene vea cómo la izquierda va dividida a las elecciones y está en los periódicos todos los días con sus líos internos?

Yo pongo el fracaso si me permitís un paso antes. ¿Por qué la izquierda cuando llega al gobierno en ocasiones no hace su programa y pretende hacer el de la derecha? Si hacemos un programa y luego cuando llegamos al Gobierno pensamos que es mejor llegar a un acuerdo con el PP o BBVA para que la Operación Chamartín engorde la cuenta de resultados del banco, en vez de hacer viviendas sociales, entonces el problema no es cómo vamos a las elecciones sino lo que hemos hecho antes. Yo me he dejado la piel por la unidad popular y me la seguiré dejando. Confío profundamente en que solo con nuestros compañeros y compañeras de Podemos y de otras organizaciones de la parte izquierda del tablero seremos capaces de configurar el bloque histórico que dé respuesta a las necesidades de la inmensa mayoría de la gente en este país. Y voy a seguir peleando por eso. Pero de lo que no nos pueden responsabilizar a nosotros es de defender ese urbanismo que nosotros entendemos como responder a las necesidades de la gente y no a los intereses del BBVA. Ni de que hagamos dejación de nuestras funciones y no nos presentemos porque ya se presenta otros.

Usted lo circunscribe al gobierno de Ahora Madrid pero la izquierda en este país no ha necesitado entrar en el Gobierno para pelearse. Hemos visto a la izquierda que no está en el gobierno todos los días en los periódicos por sus líos internos ¿No es un fracaso colectivo?

Nada más contrario a la posición que yo he mantenido. A los que nos hemos dedicado durante estos años es a intentar mejorar las condiciones de vida de la gente con cosas muy concretas: hemos sacado un decreto de cláusulas sociales en la contratación pública que ha beneficiado a muchísima gente en esta ciudad. Todavía me encuentro gente por la calle que me lo recuerda y lo agradece porque eso es mejorar las condiciones de gente que trabaja para el Ayuntamiento. Ese tipo de cosas son las que han supuesto el centro de nuestra acción política, el 99,9 % de mi tiempo. Yo desde luego para peleas internas o para líos de esos o para pelearme con compañeros y compañeras ya sea de mi organización o de otras, no tengo tiempo. La urgencia y la prisa que tiene la gente no merece otra cosa que nuestros desvelos para ello.

Ha hablado de la Operación Chamartín, fue una línea roja que evitó el acuerdo entre Más Madrid e IU para una candidatura al Ayuntamiento. ¿Por qué impide una coalición y luego no va a ser un problema para formar un gobierno?

Estamos haciendo suposiciones contrafactuales que son complicados de suponer. En primer lugar, simplemente no considero que haya que anticipar el resultado final de lo que vaya a ocurrir con la Operación Chamartín. Es evidente que tenemos diferencias políticas con otros compañeros y compañeras de la izquierda del tablero político de Madrid, también con el Partido Socialista. De hecho a la hora de un planteamiento urbanismo responsable en el futuro, parece que nos quedamos bastante solitos. Pero pregunten ustedes por ahí fuera a la gente en la calle qué opina de lo que habría que hacer con los desarrollos de la ciudad. La gente lo que quiere es que en los barrios recientemente construidos como el Cañaveral haya equipamientos públicos. Antes de pensar o al mismo tiempo que se está pensando en el Madrid del Siglo XXI de Chamartín, lo que pido es que mis vecinos y vecinas del Cañaveral tengan escuela, instituto, centro de salud, biblioteca… Y no lo tienen.

Son operaciones hechas por el Partido Popular y tenemos a esa gente viviendo como colonos en el antiguo oeste. Y las administraciones públicas les estamos cobrando el IBI, pero ellos no tienen servicios y lo que yo planteo es que ese tipo de cosas nos tendrían que poner de acuerdo a todos. Pero no. No puede ser que ese tipo de situación solamente la defienda Madrid en Pie.

¿Cree que la Operación Chamartín todavía es reversible?

Pero por descontado. Estoy convencido primero de la debilidad desde el punto de vista judicial de una operación que convierte tres de cada cuatro metros públicos en un negocio para un privado.

Si Carmena necesita el apoyo de Madrid en pie, ¿esa operación no se va a aprobar?

Nosotros tenemos claramente diseñado nuestro programa político e incluye elementos como ese, tenemos que aspirar a cumplir la voluntad general, a defender los intereses generales, no los intereses del propietario de una empresa o de una determinada persona, por más influyente que pretenda ser. Nuestro objetivo tiene que ser incrementar y mejorar las políticas públicas. En nuestro caso, estamos fuera de toda duda de que nuestro apego a los sillones es bastante reducido.


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