«Ni somos parte del Gobierno ni queremos ser. No queremos ser sus socios». Así ha iniciado Rocío Monasterio, de Vox, su discurso en la Asamblea de Madrid unas horas antes de que su partido haga posible con sus 12 votos la investidura de Isabel Díaz Ayuso y el Gobierno de coalición PP-Ciudadanos. 

A Ayuso pero también a Aguado Monasterio les ha advertido de que deben «respetar a los representantes de Vox». «Nosotros no somos unos chantajistas pero tampoco aceptamos ningún tipo de extorsión por parte de cordones sanitarios ya sea por los poderes mediáticos o ya sea por la izquierda sectaria que trata a nuestros votantes como apestados. Vengan de donde vengan las extorsiones no retrocederemos ni un milímetro», ha asegurado.

«No hemos llegado a aquí para pasar por el aro de los que quieren que todo siga igual y del consenso progre», ha advertido la portavoz de Vox provocando las risas de la bancada socialista. «No estamos aquí para guiños sino para mejorar la vida de los madrileños. Con nuestras medidas se bajan impuestos, pero también se reduce la deuda», ha concluido.

La candidata de Vox ya advirtió el martes de que Isabel Díaz Ayuso había hablado solo para sus propios votantes y dejó margen hasta este miércoles para que mencionara expresamente los compromisos con su partido y los asumiera como propios para su hoja de ruta de Gobierno. 

Durante su discurso, Monasterio ha realizado un alegato a favor del neoliberalismo y de la reducción del Estado a su máxima expresión. Además de la bajada de impuestos que, ha dicho, sirven para pagar el «Estado del bienestar de los políticos», ha criticado la configuración del Gobierno por parte de PP y Ciudadanos: «No nos parece muy oportuno pasar de 9 a 13 consejerías. No tienen sillones para tanto consejero. ¿Con qué dinero van a pagarlo?» se ha preguntado. 

Monasterio ha reafirmado que han llegado para «desmontar chiringuitos», una de sus banderas en campaña. Y ha añadido: «Venimos a desmontar chiringuitos, como hizo el señor Abascal con la Agencia de Protección de Datos. Lo cerró». El líder de Vox fue colocado por Esperanza Aguirre en este ente, donde cobró un sueldo público de 82.000 euros. «Les vamos a pedir que se bajen de la torre de marfil», ha señalado. 

«Nos dirán que defender a las familias es de fachas», ironizaba además la portavoz de Vox. En su opinión, las familias «son el único espacio que están libres del consenso progre». «Nosotros enseñamos que deben respetar a la persona por dignidad, crea lo que crea, se acueste con quien se acueste», ha dicho. También ha criticado a TVE por entrevistar al líder de EH Bildu Arnaldo Otegi: «parecería que los terroristas han pedido perdón por sus asesinatos».

Monasterio ha defendido el «cheque escolar», un mecanismo de privatización para que el Estado aporte un dinero a cada familia para que paguen la escolarización, y ha recordado a Isabel Díaz Ayuso que forma parte del acuerdo. «Le pido que se lo tome muy en serio», le ha espetado. La líder madrileña de Vox también ha explotado su discurso contra el «adoctrinamiento»: «Queremos que los políticos quiten la mano de encima de nuestros niños». 


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