Después del triunfo del PSOE en las elecciones generales del 28 de abril, el Partido Popular y Ciudadanos, que habían centrado las dos semanas de la campaña en atacar al Gobierno de Pedro Sánchez por su política de diálogo y apaciguamiento en Catalunya, se propusieron «hablar menos» de la crisis catalana y más «de la gente» durante la nueva campaña de los comicios autonómicos, municipales y europeos del 26 de mayo.

A cuatro días de la nueva llamada a las urnas, sin embargo, ambas fuerzas, que pugnan por la hegemonía del electorado de centroderecha, han vuelto a situar el foco de sus estrategias en atacar al PSOE y al Ejecutivo en funciones por su supuesta connivencia con el independentismo, lanzando la sospecha de que existe un pacto oculto entre socialistas y secesionistas para una próxima investidura del presidente en funciones.

El único argumento de los partidos de Pablo Casado y Albert Rivera para sostener esa acusación es el saludo y las palabras que se cruzaron el martes Sánchez y el líder de ERC, Oriol Junqueras, en el Congreso de los Diputados, durante la sesión constitutiva de las Cortes. El dirigente independentista en prisión provisional se acercó a Sánchez, que le preguntó: «¿Qué tal estás?» Junqueras contestó al jefe del Ejecutivo: «Tenemos que hablar». Sánchez le dio un apretón de manos y hacia el final del encuentro le dijo: «No te preocupes».

Pese a la brevedad de la conversación, PP y Ciudadanos sacaban este miércoles sus propias conclusiones. «A mí me preocupa que Sánchez le diga a Junqueras que no se preocupe cuando tiene al Supremo juzgándole por dar un golpe al Estado. (…) Se evidencia que de aquí al 26M van a ocultar lo que ya han pactado, que son escaños en una investidura a cambio de indultos», señalaba Casado, durante un acto en Barcelona.

«Una frase muy siciliana»

Albert Rivera, por su parte, defendía que el «tenemos que hablar» de Junqueras a Sánchez fue «una frase muy siciliana». Según interpretó durante una entrevista en la Cadena Cope, esta afirmación quería decir: «Tú necesitas mis escaños y yo quiero indultos y un referéndum de independencia».

Ambos dirigentes cargaban también contra la nueva presidenta del Congreso de los Diputados, Meritxell Batet, por su actitud ante las fórmulas de acatamiento de la Constitución empleadas el lunes por algunos diputados de ERC y de Junts. El PP había exigido que la Mesa de la Cámara se reuniera de inmediato para estudiar esas promesas, y Casado criticaba que Batet tardara en convocarla, finalmente para este jueves: «Me da la sensación de que está esperando a que pasen las elecciones autonómicas y municipales para seguir enseñando las cartas que tienen en la negociación con los independentistas».

En opinión del líder del PP, «hay varios diputados que no lo son a día de hoy porque han utilizado fórmulas que no son aceptables. Hay que revisarlo y si no han adquirido su condición de parlamentarios, se deberían convocar nuevas sesiones».

Lo sucedido en el Congreso fue, a su juicio, «un esperpento no solo por la semejanza física del presidente de la mesa de edad con Valle Inclán, sino por los espejos cóncavos que se vieron en cada una de las actitudes de los independentistas y por la connivencia, incluso complicidad, del PSC, que es ahora quien manda en el PSOE, ante esas conductas absolutamente inaceptables».

La «vigilancia» al Gobierno

«El PSC ha engullido al PSOE. Las tesis de Iceta y Batet se han impuesto», afirmaba por su parte Rivera con un argumento idéntico al del PP, para preguntarse después: «¿Qué queda del PSOE?». Rivera, que el lunes abroncaba a Batet por no apercibir a los políticos independentistas por sus fórmulas de acatamiento de la Constitución, cree que el Gobierno, pese a las negativas de Sánchez, está haciendo una política de concesiones a los independentistas. 

Ciudadanos tiene previsto utilizar en la recta final de esta campaña ese mensaje, consciente de que cala muy bien en un electorado de derechas que sigue indeciso y muy fraccionado. El propio Rivera no ha parado en los últimos días de insistir en que su principal tarea como «líder de la oposición» será la de «vigilar» al Gobierno de Sánchez para que no haya «concesiones» a los independentistas ni les indulten si llegan a ser condenados por el Tribunal Supremo.

Esa vigilancia comenzará el 27 de mayo, un día después de la triple cita con las urnas, que será, según Rivera, cuando los españoles se enteren «de los pactos que ha cerrado Sánchez tanto con Pablo Iglesias como con los separatistas». Mientras tanto, está seguro de que «van a fingir que se pelean entre ellos porque estamos en campaña electoral y el PSOE tiene que tapar sus concesiones al nacionalismo».

Este mismo miércoles, el líder de Ciudadanos se refirió también a la sesión de constitución de Las Cortes en un acto en Alcalá de Henares que protagonizó junto al candidato a la Comunidad de Madrid, Ignacio Aguado. «Ayer vimos con indignación cómo el sanchismo nos está traicionando, como ya advertimos hace tiempo algunos». «Ayer rememoramos escenas que ya hemos visto en Catalunya, como ver a unos señores hablando de España como si fuera una dictadura, cobrando dinero público de todos los españoles; vimos a unos procesados por rebelión sentándose en nuestros escaños para insultarnos a todos».

Pero, según Rivera, «lo más grave es que estos señores tenían allí a una cómplice, que es la presidenta del Congreso, Meritxell Batet, y a un partido cómplice que es el Partido Socialista». «Después nos preguntaban si estábamos enfadados. Pues claro, estábamos enfadados al ver cómo estos tíos se te ríen en la cara».

El líder está convencido de que Batet está demorado la posibilidad de suspender como diputados a los presos del procés porque «va a pactar con ellos, porque ya han pactado, porque les necesitan, porque Sánchez y el sanchismo es eso: pactos con los separatistas, pactos con los populistas y criminalización del votante constitucionalista». «Nosotros queremos hacer lo contrario, pacto con los constitucionalistas y ni agua a los separatistas», ha zanjado Rivera. 

A las acusaciones lanzadas en las últimas horas por los líderes de PP y Ciudadanos se sumaban las lanzadas por dos de los dirigentes más polémicos de sus respectivos partidos, el senador popular Rafael Hernando y el diputado valenciano de Ciudadanos Toni Cantó, por el error cometido por una redactora de Televisión Española (TVE) que el lunes se refirió a los políticos independentistas encarcelados como «presos políticos». 

Los errores de «TelePSOE»

A pesar de que tanto la periodista como la corporación pública pidieron reiteradas disculpas por lo que han considerado «un grave error» fruto de «las prisas», tanto Cantó como Hernando han utilizado su lapsus para acusar al Gobierno de Sánchez de controlar RTVE. 

«La TV pública se refiere a los separatistas juzgados como «presos políticos». Se han disculpado más tarde, pero no es la primera vez que pasa desde que el sanchismo se apropió de la tv pública. En junio de 2018 pasó lo mismo y en agosto llamaron presos políticos a los etarras» aseguraba el exdiputado de Ciudadanos a través de su cuenta de Twitter.

Hernando utilizaba la misma red social para zanjar: «Lo de hoy [por el lunes] de RTVE de llamar «presos políticos» a unos presuntos delincuentes que han dado un golpe contra el Estado que buscaba destruir España y que ha empobrecido Cataluña es otra indecente contribución de TelePSOE al pacto q prepara Pedro Sánchez con Podemos y ERC».




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