María no vive en un piso rojo, sino “colorao”. En el Polígono Sur de Sevilla, cuando preguntan por ella, nadie sabe quién es, pero cuando mentan a ‘La Paparachi’, todo el mundo conoce a esta vecina: María Valencia. Nacida en Lebrija, migrada a Catalunya (recién casada y con 18 años, para trabajar limpiando casas) y retornada a Sevilla, fue directa a las Tres Mil Viviendas, con su marido, donde nacieron sus dos hijos. “Yo he trabajado en todo. Vendía bragas, sujetadores. He luchado mucho”. Le faltan horas al día para pillarle la vez a ‘La Paparachi’: hace teatro, tiene un libro de cocina y quiere escribir otro sobre su vida; participa en varias asociaciones del barrio y tiene dos programas de radio, Las calles hablan y Noches de boda, para desmontar estereotipos. Tras pasar unas elecciones andaluzas, unas generales y otras municipales, María tiene claro que “hay que votar”, pero la realidad es que, en este barrio, la abstención supera el 43,9%.

¿Por qué la gente no va a votar?
Hay mucho desencanto con la política. Aquí vienen, prometen muchas cosas y, cuando terminan las votaciones, no se acuerdan de nada, no hacen nada, aquí ya no viene nadie, y de eso la gente se harta también. Que vengan y vean cómo están los barrios, que se den cuenta y se preocupen por, como ellos dicen, “mi España”, “mi Andalucía”. Pero hay que votar para que se respeten nuestros derechos, aunque sea nulo.

¿Tú crees que los políticos tienen al barrio olvidado?
Yo pienso que sí. Nos hace falta aire acondicionado en los colegios. Un centro de salud que abra sábados y domingos de urgencias. Estamos recogiendo firmas y las vamos a llevar al Ayuntamiento para que nos tengan en cuenta. Pero aquí, ni PP, ni PSOE… “entre Pinto y Valdemoro, el vino se bebe calentito” [se ríe]. Lo único que quiero es que recuerden que aquí hay un barrio de Sevilla que necesita que estén por él. Pero no este solo, también Los Pajaritos, Torreblanca…, muchos barrios. Quien gobierne tiene que mirar por los barrios, porque Andalucía no es solo Sevilla, Córdoba o Granada. Andalucía está hecha por los barrios y sus gentes.

Si tuvieras delante al alcalde de Sevilla, ¿qué le dirías?
Que viniera al Polígono Sur. La invitaba a un café con churros y le daba un paseo por el barrio y hablaba con él de lo que aquí hace falta. A los políticos, lo único que les pido es que se acuerden del Polígono Sur, que aquí estamos muchas personas buenas, y que todo no es malo.

¿Por qué crees que el barrio tiene esa imagen?
El barrio tiene mala imagen porque algunas veces, no te enfades, los periodistas sacan lo malo que tiene el barrio solo por el morbo. Aquí hay gente muy bonita. Y lo bueno no lo sacan. La política puede que también tenga la culpa, porque ellos algunas veces hablan sin saber. ¿Que aquí se vende droga? Pues sí, pero ¿por qué se vende droga? Porque la gente tiene que vivir y porque la gente de otros barrios más pudientes la compra; si no la comprara, no habría droga. Eso se tiene que acabar.

Hablemos de qué necesita el barrio: en materia de igualdad…
Las mujeres queremos derechos en el trabajo, en la vida, en todos lados. Aquí hay muchas mujeres luchadoras. Que se enteren los políticos: Polígono Sur sin las mujeres, se muere.

Y en sanidad…
Los medicamentos están muy caros y hay personas mayores que no pueden comprarse un jarabe, una pomada para los dolores de piernas o de brazos. Que los pongan más baratitos.

¿Hace falta empleo?
Sí, aquí necesitan empleo muchas personas. Hay muchos jóvenes que no tienen trabajo y lo necesitan para ayudar a su familia, a ellos mismos. Para que no estén en la calle tirados.

¿Y en educación?
Tenemos el CEPER [Centro de Educación Permanente]. Hay mujeres de 80 y 85 años que están yendo al colegio a aprender lo que no han podido aprender cuando eran jóvenes.

María, ¿te imaginas a ‘La Paparachi’ de alcaldesa en el barrio?
[Se ríe a carcajadas]. ¡Lo que me faltaba a mí! Yo quiero mucho a mi Polígono Sur.


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