Ya hemos cruzado el puente de los tres 11S, el de la Diada independentista en Cataluña, el del oprobio del general Pinochet en Chile y el del terror del 11-S en EEUU. Somos afortunados de vivir en un mundo rico que eleva sus derrotas y contratiempos a efemérides nacionales. En el otro no pueden, no les da el calendario, porque las suyas son diarias. Padecen la derrota de la pobreza, la del hambre, la de las guerras de alta o baja intensidad y la de las enfermedades que importan poco, como el Ébola, que ataca desde hace un año en el Kivu Norte, región de la República Democrática de Congo. A estas cuatro derrotas se une la del rechazo en unas fronteras cerradas, sean las del sur de EEUU o las del Mediterráneo en Europa.

¿Cómo podemos trabajar en este mundo afortunado, y absurdamente infeliz, enfangado en la pelea por la letra pequeña de la abundancia, como sucede en España en la política, para tomar conciencia de la existencia de otros mundos? ¿Cómo crear masa ciudadana crítica capaz de enfrentar las pasividades delictivas de los poderes públicos y de los líderes en general? Algunos de los problemas están aquí al lado, en nuestras ciudades; otros, más lejos, en las Áfricas, las Américas o las Asias. No solo aumenta la brecha entre la riqueza (pese a estar mal repartida entre nosotros) y la pobreza (más uniforme entre ellos), crece la brecha de los sueños.

En las redes sociales abundan la información tóxica, las mentiras y la propaganda mezclada de joyas que ayudan a reflexionar. Les voy a ofrecer varios vídeos que podrían ayudarnos a salir de esta rueda del hámster llamada egocentrismo. Todos son más o menos conocidos, pero juntos nos ofrecen un contexto para determinar lo que es importante.

El primero lo deberían ver con sus hijos, si los tienen, o en el colegio si son educadores. Es un vídeo-puñetazo-en-la-mesa. Después convendría escuchar a sus chicos, y recordarles de vez en cuando lo aprendido. No es lo mismo pedir tres deseos en España que en Uganda.

Este trata de las matanzas en las escuelas de EEUU. No importa el número de ataques ni el de muertos, una parte sustancial de la clase política estadounidense se resiste a aceptar que el problema es la venta libre de todo tipo de armas, desde revólveres a armas semiautomáticas capaces de provocar una carnicería. Parece evidente, pero aquellos que se nutren de las donaciones de la NRA (declarado por la San Francisco Board of Supervisors “grupo terrorista doméstico”. ¿No es genial? y los que creen que la Segunda Enmienda da votos prefieren hablar del peligro de los videojuegos. A veces es posible adelantarse a la tragedia, leer los mensajes que la anuncian, y actuar de manera preventiva.

También sucede en la violencia machista. A menudo, los signos son visibles para cualquiera que sepa y quiera mirar. ¿Qué hace una mujer con los brazos cubiertos en verano, un pañuelo al cuello y unas gafas de sol en los ojos? ¿Nadie es capaz de vincular la violencia física con la violencia verbal, que es anterior, y el desprecio que se manifiesta en público? ¿Cómo trabajar en una sociedad machista para quebrar el sentimiento de propiedad sobre una persona que no aman? ¿Cómo desactivar el deseo enfermizo de escrutar su vida y amistades, mirar su móvil? ¿Cómo eliminar el desprecio que normaliza la violencia contra las mujeres? ¿Cómo trabajar con los niños y las niñas para educarles libres y sanos, y críticos? La clave es hablar con ellos sobre estos temas, a veces a través de juegos, enfrentarlos a esta realidad desde un punto de vista que les permita sentirse parte de la solución, y no del problema.

Los siguientes vídeos también son útiles para compartirlos y generar debate. El primero es parte de un proyecto de la empresa que fabrica las muñecas Barbie. Es posible que su primera reacción sea de rechazo, es decir, se trata de una empresa que fomenta el princesismo. Opine lo que opine de las barbies, vea el vídeo sin prejuicios. La clave de la desigualdad empieza muy pronto. Ahí es donde hay que trabajar para no limitar los sueños de nadie.

Los tres siguientes se refieren a la brecha salarial. Observen las reacciones de los niños.

Es necesario trabajar en los estereotipos, que están incrustados debajo de nuestra piel, no importa nuestro sexo. Cómo corre una mujer, cómo corre un hombre. Las diferencias están en la mirada, no en la realidad.

Nacer niña no debería ser un problema de seguridad, pero lo es en nuestro mundo. Imaginen cómo será en los territorios de los que escapan.

Hablaba al principio de la desigualdad entre el Primer Mundo y la del Tercero, entre vivir y crecer en paz o en guerra. ¿Cómo recuperar a los niños sirios tras casi ocho años de guerra? ¿Qué estamos haciendo por ellos dentro de un país destruido?

Esta es la historia de Malak. Miren sus ojos. Son niñas como Malak las que llaman a nuestra puerta, las que rescatan los barcos humanitarios.

Un poco de música. Feliz semana.


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