La fotografía que acompaña a estas líneas resume muy bien gran parte de lo ocurrido en La Rioja esta semana, una convulsión política sin precedentes en la comunidad autónoma menos poblada de España. Un ujier del Parlamento, emplazado en un antiguo convento en el centro de Logroño, no recordaba semejante revuelo en su larga trayectoria. En la imagen, la única diputada autonómica de Podemos, Raquel Romero, gran protagonista de las dos votaciones de investidura al bloquear la de la socialista Concepción Andreu, es arrastrada por uno de sus colaboradores, procedente de Castilla-La Mancha, para alejarla de la nube de ciudadanos, periodistas, fotógrafos y cámaras que esperaban sus valoraciones agolpados junto a las doradas puertas automáticas de la Cámara riojana.

Raquel Romero se ha estrenado en la política asumiendo en primera persona el riesgo de impedir al menos de momento el relevo de la derecha del Gobierno de La Rioja, al que llegó en 1995. Ella y su equipo, liderado por los negociadores manchegos, han fijado como condición ‘sine qua non’ la entrada en el Gobierno con «consejerías», es decir, con más de un asiento.

El PSOE no ha pasado de ofrecerles tres cargos intermedios, si bien de peso político como las áreas de Igualdad, Reto Demográfico (Andreu llama a La Rioja la «Laponia española») y Vivienda. En este contexto, quedan menos de dos meses para recomponer los puentes dinamitados y evitar una repetición electoral que todos los actores de la izquierda interpretan como una ocasión de oro para que la derecha recupere posiciones.

La vehemencia exhibida en La Rioja por Podemos en las dos votaciones de esta semana se ha llevado por delante la coalición con IU, que sí ha apoyado a los socialistas tras un acuerdo programático de larga extensión y que ha criticado que sus antiguos socios sólo hayan mirado a los sillones. Ni la firmeza orgánica que se le atribuye a Pablo Iglesias y a su comisionado para pactos en toda España, Pablo Echenique, ha frenado el ímpetu de Romero y de sus asesores, que asumieron ese rol después de haber arañado a Emiliano García-Page en su tierra la primera coalición PSOE-Podemos.

La diputada, en una conversación telefónica, rechazó la ‘sugerencia’ de Echenique de que no se podía repetir la imagen de la primera votación, con Podemos votando lo mismo que PP y Ciudadanos, con la misma calma con que le fue planteada la delicada situación para el partido en el resto de España y con la negociación con Pedro Sánchez abierta.

Pero, ¿quién es Raquel Romero? Nacida en 1982 y periodista de formación estudió en la Universidad del País Vasco, Romero emigró como tantos jóvenes afectados por la crisis. Residió en Berlín y allí participó activamente en los órganos exteriores de Podemos. Ha sido ocasionalmente portavoz en asuntos como el voto rogado o la tarjeta sanitaria en el extranjero. Con una organización desolada en La Rioja, que dirime sus diferencias en los tribunales, incluidas las primarias, el partido al que ahora reclama autonomía la rescató para liderar una plancha en coalición con IU y Equo.

Fuentes de IU indican que ya en la campaña Romero realizó algunos actos electorales separados de los de Henar Moreno, la representante de este partido y también diputada autonómica. «Prácticamente sólo hemos coincidido a lo largo de la campaña electoral, donde cada una lógicamente va con su organización, porque es una coalición y así se establece. Vino prácticamente directa de Berlín [antes de las elecciones] y no ha habido tampoco la posibilidad de tener demasiada relación personal. A partir de ahí, yo lo que veo es que es una persona con la que es muy difícil contactar. A mí, muchas veces, ni me coge el teléfono», explicaba la propia Moreno a este periódico. La calle de bares por excelencia es la calle Laurel y es habitual que los diputados coincidan allí después de las sesiones plenarias. Este jueves, en un conocido local que sirve sardinas, no había nadie de Podemos junto a los miembros de PSOE e IU.

Andreu también ha destacado que Romero sólo se ha sentado personalmente con el PSOE en las últimas reuniones, la última de las cuales naufragó a sólo unos minutos de la segunda y definitiva votación de investidura. La presidenciable ha llegado a decir que le sorprende que una mujer que tuvo que salir de La Rioja por falta de oportunidades haya optado por no facilitar un cambio político de calado.

Achacan en el PSOE a Podemos que haya puesto el futuro de La Rioja en las manos de los negociadores manchegos, que «no sienten» la región. Aseguran que, cuando las elecciones alumbraron una exigua mayoría a la izquierda (17 escaños de 33 frente a los 16 de PP más Ciudadanos), Romero no era para nada beligerante y que prometió facilitar un gobierno socialista. Lamentan que tratar con los manchegos ha sido imposible, porque no se han movido de la exigencia de «consejerías», en plural. Llegaron hasta tres y Romero, entrevistada por este periódico, incluso abrió la puerta a ser vicepresidenta. ¿A cambio de sólo un escaño? Sí. ¿Después de haber empeorado notablemente los resultados de 2015? Sí. «No es tanto los votos que tengas, sino lo necesarios que sean», suelen comentar los manchegos, recordando la serie danesa ‘Borgen’.

Romero, en una reunión en el Parlamento de La Rioja con su equipo

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Romero, que ha tenido presencia constante en los medios de comunicación esta semana si bien los periodistas locales se han quejado de que ha primado a los nacionales, ha rechazado que haya jugado con «egoísmo». En su argumentario, sobresalen dos comparativas. El PSOE, en 1991, gobernó con el Partido Riojano y le cedió tres consejerías y la vicepresidencia con dos escaños. Y, en Logroño, Podemos gobierna desde junio en coalición y lidera una concejalía con dos ediles.

No han sido horas sencillas para la diputada debutante. El día de la decisiva votación, los alrededores del Parlamento aparecieron llenos de carteles críticos. «Abrazo a la derecha, traiciono a los riojanos», «No hay tres sin cinco» o «PPodemo’s» eran algunos de los lemas. Algunos simpatizantes llamaron «payasos» a los manchegos en la calle y, ya en el hemiciclo, el presidente de la Cámara (socialista) tuvo que recriminar al público que abucheara a la aforada. En un comunicado, representantes de los círculos de Logroño y Haro pidieron «perdón» por la actitud de Romero y por no haber promovido el relevo del PP. «Saber ganar es más difícil que saber perder», replica ella mirando al PSOE.


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