Sergi Marcén (Barcelona, 1969) es delegado de la Generalitat en Reino Unido e Irlanda desde hace tres años. Su nombre aparece de forma recurrente en los cables que la Embajada española en Londres envió a Madrid y que la Abogacía del Estado ha aportado a la causa que se sigue en el Tribunal Superior de Justicia de Catalunya, instancia que debe decidir sobre la solicitud del Ejecutivo español para que paralice la actividad de las misiones del Govern en Reino Unido, Alemania y Suiza.

El embajador español describe en sus notas informativas una intensa actividad de Marcén a favor de la independencia de Catalunya, desde su puesto de delegado, y que él niega rotundamente. «Defendemos los intereses de Catalunya y, por tanto, entiendo que de España», responde a eldiario.es desde Londres. El aspecto que más le preocupa de la documentación aportada por el Ministerio de Exteriores son los «puntos de situación» en los que aparece información que él recibió o trasladó a terceros por canales privados.

¿Cree usted que ha sido sometido a un espionaje?

Buena pregunta. No lo sé. No tengo constancia de ello. Lo que sé es que hemos recibido desde el Departamento (catalán) de Exteriores unas diligencias en las que sorprende que haya una información sin membrete, y sin que se identifique quien traslada esa información, con datos de transmisiones electrónicas que hemos hecho entre las delegaciones y nuestra central. Parece una vulneración del derecho a la privacidad de las telecomunicaciones entre los miembros de Exteriores de la Generalitat de Catalunya.

¿Se trata de información trasladada entonces por correo electrónico?

Principalmente por correo electrónico, pero no sé si hemos estado también interferidos telefónicamente. Lo que hemos visto ahí es información de correo electrónico. Estos correos electrónicos no estaban abiertos al público, eran transmisiones privadas. De hecho, hay que resaltar que todos los correos electrónicos que yo utilizo, en la parte final, en la firma, indico que el mensaje se dirige exclusivamente a la persona destinataria y que puede contener información confidencial. Por tanto, no son información pública. Le puedo decir que la la única manera de poder acceder a la información ha sido accediendo a los correos.

En esos correos, por tanto, estaban las instrucciones que usted recibió después de que el conseller Bosch se reuniera con la presidenta de la Asamblea galesa.

Sí, había parte de esa información que estaba en correos electrónicos.

Incluidas sus gestiones con Amnistía Internacional en favor de los políticos presos.

Los contactos que tenemos con distintos organismos internacionales pertenecen al ámbito confidencial de la Generalitat de Catalunya, pero su práctica se enmarca dentro del artículo 198 del Estatuto de Autonomía, según el cual la Generalitat debe actuar con organismos internacionales en materia de interés para Catalunya, especialmente en el ámbito cultural o cualquier otro relevante. Las actuaciones que hacemos siempre son bajo la legalidad del Estatuto de Autonomía y la ley de Asuntos Exteriores del Estado español.

¿Sospechaba usted que estaba siendo vigilado?

Pues la verdad es que no porque yo creo que vivo en un Estado de Derecho y hay una serie de artículos de la Constitución Española que protegen la vulneración del secreto de las comunicaciones. O sea, que en ningún caso podía pensar que el Estado español utilizaría esta guerra sucia contra un ciudadano del Estado.

En esos «puntos de situación» también aparece una directriz de Oriol Junqueras desde la cárcel para que entren en contacto con las congregaciones eclesiásticas

Vuelvo a repetir: Hay ciertas informaciones de estas diligencias que son falsas, otras que están inventadas, otras que se han sacado de los correos electrónicos… Nosotros hacemos mucha reserva de la información y en ese sentido, si me permite, no le puedo contestar. Hay cierta información que debe ser protegida.

¿Dice que en la documentación adjuntada al Tribunal Superior de Justicia hay falsedades?

Según lo que hemos visto aquí, sí.

¿Qué falsedades?

Se dice que la Delegación de Londres organizó la visita del señor Puigdemont el pasado 30 de diciembre, así como su visita al Parlamento de Westminster. Eso es totalmente falso. Nosotros no organizamos ninguna visita. La visita fue organizada directamente por la Oficina del Presidente. Nosotros, lo que hicimos, simplemente, fue cumplir la ley, según la cual tenemos que dar soporte a los ex presidentes de la Generalitat de Catalunya, sea Puigdemont o cualquier otro. Ocurre igual con lo que se dice de la visita a Westminster del vicepresidente del Parlament, Josep Costa: no hicimos en absoluto ninguna actividad relacionada con esta visita. De hecho, esos días me encontraba fuera de Londres.

El seguimiento en redes sociales que se hace de usted es prolijo.

Es bastante relevante. Presentan como algo malo que yo tengo un gran activismo en las redes sociales y especialmente en Twitter. Pueden entrar en mi cuenta de Twitter y comprobar que es una cuenta personal, en la que se indica que lo que contiene son opiniones personales. Se toman fotografías de la cuenta que yo he realizado y se adjuntan para poder cerrar las delegaciones. Me gustaría que alguien pensara dónde están los artículos 16 y 20 de la Constitución Española, que me permiten poder opinar abiertamente sobre todo aquello que quiera. Que sea delegado de la Generalitat no significa que no pueda opinar en mi vida privada. También destacan mi “apoyo explícito” a Gibraltar. Son declaraciones, a título personal, en favor del resultado del referéndum que acordaron en 2002 los gobiernos británico y español.

¿Quién cree que ha intervenido sus comunicaciones?

Tendría que preguntárselo al abogado del Estado, que es quien adjunta esta documentación.

¿Usted entiende que en la documentación se plasma el resultado de la acción diplomática propia de un Estado?

Estoy abierto a escuchar otras opiniones, pero no comparto lo que dicen de nosotros porque las delegaciones trabajan muchísimo y no entiendo por qué la Abogacía del Estado se refiere a las delegaciones del Gobierno como embajadas. Es curioso porque nosotros jamás, jamás, jamás, jamás hemos actuado como una embajada o como embajadores. Recuerdo una entrevista que me hicieron en La Vanguardia a los pocos días de ser nombrado delegado del Gobierno y el titular era «ni embajadas, ni embajadores». Jamás, jamás nos hemos presentado delante de nadie como embajada o embajadores. Para eso está la embajada española. No tenemos competencias para hacerlo. Nosotros nos dedicamos a defender los intereses generales de Catalunya.

Mire, las inversiones británicas en Catalunya suponen un 5 por ciento de la inversión extranjera y eso para nosotros es importante. Le pongo un ejemplo: entre 2013 y 2018, en Catalunya han entrado 1.200 millones de euros de inversiones procedentes de Reino Unido que han supuesto la creación directa de 15.000 puestos de trabajo. Del turismo, nos preocupa muchísimo el Brexit. Nos hemos puesto a trabajar muy duro y en el primer semestre de este año las reservas para ir a Catalunya han aumentado un 15 por ciento respecto del año pasado.

¿Defiende que la delegación de la Generalitat no es un instrumento en favor de la independencia?

Lo niego, por supuesto. En un apartado de la documentación hablan de la falta de imparcialidad de la Delegación. Hemos estado siempre abiertos a todo el mundo. No he asistido como delegado a ningún acto independentista. Esto es relevante. Y he recibido a representantes de PP y PSOE para explicarles qué hacemos, porque hay mucho desconocimiento y demagogia y es un arma arrojadiza del Estado español y de sus partidos mayoritarios para ir en contra de una herramienta que genera beneficios para Catalunya y para España.

¿Por qué no se ha visto con el embajador español?

Pues mire, cuando fui nombrado delegado del Gobierno me puse en contacto con la embajada y en ese momento el embajador era el señor Trillo. Al cabo de tres días de contacto pudimos cerrar una fecha. Tuvimos una conversación muy correcta. Como le digo, yo no soy embajador ni diplomático. Soy delegado del Gobierno y me dedico a potenciar Catalunya en el extranjero. Supongo que los embajadores no van a conocer a otro embajador con una caja de galletas y un libro de regalo. Cuando cambiaron el embajador en Londres, nos pusimos tres veces en contacto con la Embajada y jamás recibimos contestación.

¿Van a emprender acciones legales?

Eso lo valorará el departamento (de Exteriores). Pero más que acciones legales aquí lo que hay acción política de la que es máximo responsable el señor Borrell.  Tenemos un pasado nada democrático y esto a veces tiene algunos tintes que recuerdan a lo que muchos de nosotros creíamos que era el pasado. Lo único que quiero es que todos aquellos que se llenan la boca de defender la Constitución y la defensa de los derechos democráticos vean estos documentos y digan si aquí no se han vulnerado derechos constitucionales. Jamás hemos hablado mal del Estado español o de España. Jamás. Solo hemos intentado defender los derechos democráticos y defender los intereses de Cataluña y entiendo que, por tanto, los intereses de España.


Source link

Deja un comentario