El pasado 25 de julio, en los días previos a la reivindicación del Agosto Antifascista (del que hablaremos más adelante), el Ayuntamiento de Badajoz aprobaba que saliera adelante la moción para condenar el Golpe de Estado de 1936 y los crímenes y asesinatos franquistas. 

La moción fue presentada por el grupo municipal de Unidas Podemos – Izquierda Unida – Equo en el pleno extraordinario del Ayuntamiento de Badajoz y defendida por su portavoza Erika Cadenas.

El 18 de julio de 1936 se abría, probablemente, la historia más negra de nuestro país con un saldo terrible de asesinatos, humillaciones, expolios, familias rotas y silencios cómplices. Un golpe de estado fallido, contra un Gobierno legítimo, que daba inicio a la Guerra Civil.

Antes de esa fecha, el 25 de marzo de 1936, más de 60.000 jornaleros y yunteros de toda Extremadura se levantaron contra la injusticia y contra el hambre en la mayor ocupación de tierras, cuya propiedad se repartía entre unos pocos terratenientes y caciques. Tomaron de forma silenciosa, organizada y pacífica las tierras extremeñas, representando el movimiento más consciente, organizado y capaz de representar el interés general de la sociedad en una de sus mayores movilizaciones y, probablemente, la más importante. Hoy en día la Asociación 25 de Marzo reclama esta fecha como el verdadero Día de Extremadura, como símbolo de dignidad y lucha del pueblo extremeño, alejado de vírgenes y beatos. Sin embargo, las represalias que sufrieron las extremeñas serían terribles.

El muro del cementerio ha sido tapiado para que no veamos los impactos de bala de los fusilamientos y la plaza de toros se echó abajo y en su lugar se construyó el actual Palacio de Congresos, en el que lamentablemente ni siquiera figura la placa conmemorativa

En Badajoz, se materializó el 14 de agosto de 1936 en la ya tristemente conocida como “Matanza de Badajoz”, al mando del General Yagüe, apodado como El Carnicero de Badajoz, donde en esos días se ejecutaron a más de 4.000 personas (el 10% de la población de la ciudad). Un auténtico genocidio con el que se vino a instaurar la represión y el terror continuo contra las supervivientes. Los asesinatos se produjeron por toda la ciudad, pero la mayoría tuvieron lugar en la Plaza de Toros y en el muro del cementerio. El muro del cementerio ha sido tapiado para que no veamos los impactos de bala de los fusilamientos y la plaza de toros se echó abajo y en su lugar se construyó el actual Palacio de Congresos, en el que lamentablemente ni siquiera figura la placa conmemorativa ya aprobada en otro pleno del consistorio.

Paradójicamente, lo que sí permanece son los símbolos franquistas y los nombres de sus dirigentes y colaboradores en nuestras calles. Además, la transición permitió la amnistía de los crímenes de la dictadura, crímenes de lesa humanidad que según las leyes internacionales ni prescriben ni pueden ser amnistiados. Dejando en la cuneta a las víctimas, mientras los culpables y los responsables quedaron libres hasta nuestros días.

España es un país con más de 114.000 hombres y mujeres tiradas en fosas comunes, seamos el segundo país del mundo en número de desapariciones después de Camboya

La Memoria de las víctimas de la Guerra Civil y el franquismo, su reconocimiento y reparación representa un deber moral en la vida política y es signo de la calidad de la Democracia. La historia no puede construirse desde el olvido de los débiles y el silenciamiento de los vencidos. La condena del franquismo por las instituciones es absolutamente necesaria en un país como España, que ha vivido 40 años de dictadura, de represión y de ausencia de libertades.

Un país, donde aún hoy en día muchas personas siguen sin encontrar a sus familiares desaparecidos o a sus hijos e hijas robados durante el franquismo. Un país, donde las personas torturadas aún se cruzan por la calle con sus torturadores, que campan a sus anchas incluso con honores, porque jamás se juzgó ni a los autores materiales ni a sus responsables.

Un país, donde se exalta al dictador y se conmemora su memoria, donde se subvencionan con dinero público sus asociaciones y sus fundaciones. Un país, donde no se actúa contra quienes fomentan el odio y la intolerancia. Un país, donde encontramos sus vestigios de claro homenaje fascista en nuestras calles, plazas y pueblos.

La restauración de la Democracia en España no fue acompañada por la necesaria atención y reparación a las víctimas, a las que además se castigó con el silencio y el olvido. A eso se añade que, con mas de 114.000 hombres y mujeres tiradas en fosas comunes, seamos el segundo país del mundo en número de desapariciones después de Camboya.

Todo esto supone una vulneración de los derechos humanos, daña a toda la sociedad y es intolerable en un país que se presupone democrático. Constituye una anomalía que hay que corregir, como aconseja la ONU y todos los organismos defensores de los DDHH, para alcanzar de verdad la máxima justicia y reparación.

Cada vez son más las instituciones que condenan el franquismo, el conocimiento de nuestro pasado reciente contribuye a asentar nuestra convivencia sobre bases más firmes protegiéndonos de repetir los errores del pasado. Y, sin embargo, y muy probablemente por no haber aprendido de los errores del pasado ni haber tenido la oportunidad de construir nuestra sociedad sobre las bases de la Justicia en el sentido amplio del término, hoy, volvemos a encontrarnos al neofranquismo en nuestras instituciones.

Con la intención de no olvidar, diversas asociaciones, colectivos y partidos de Badajoz (como la Coordinadora Estudiantil de Badajoz, Equo, CNT, Izquierda Unida Badajoz, el PCE, la Plataforma Prorefugiados, Podemos Badajoz, el Círculo de Feminismo de Podemos y las UJCE de Extremadura) se organizan cada año para reclamar verdad, justicia y reparación en la ciudad bajo el ya conocido Agosto Antifascista de Badajoz.

El 14 de agosto de 1936, después de bombardear la ciudad por tierra y aire, tras un duro asedio y resistencia de los 3.000 milicianos republicanos y 500 soldados al mando del coronel Ildefonso Puigdendolas, se produjo la entrada del ejército fascista a la ciudad por la Puerta de la Trinidad 

Este año han organizado actividades reivindicativas durante los días 13, 14 y 15 de agosto. Ayer, comenzaron con la proyección del documental La Batalla de Badajoz dirigido por la directora de cine y guionista extremeña Irene Cardona. Posteriormente, tuvo lugar la conferencia y debate “Pedagogía de la Memoria” por la filósofa, activista y coportavoz de Equo Extremadura, María Jesús (Chusa) Barrantes, especialista en Pedagogía del Holocausto.

Para hoy, día 14 de agosto de 2019, está programada la manifestación por el aniversario de la Matanza de Badajoz que, de forma simbólica, saldrá desde el Baluarte de la Trinidad, junto al puente de San Roque a las 20:30. Y es que, en la tarde del 14 de agosto de 1936, después de bombardear la ciudad por tierra y aire, tras un duro asedio y resistencia de los 3.000 milicianos republicanos y 500 soldados al mando del coronel Ildefonso Puigdendolas, se produjo la entrada del ejército fascista a la ciudad por la Puerta de la Trinidad.

Después tendrá lugar la actuación de Vila.Mcyeuh (rap combativo) en la plaza frente al Palacio de Congresos de Badajoz, la que fuera la antigua plaza de toros. El día 15 de agosto, tendrá lugar el acto de homenaje a las personas asesinadas y represaliadas por el golpe militar de 1936, en el cementerio de San Juan a las 11:15.

Con ello, se pretende homenajear y recordar a todas las víctimas de la represión fascista en el mayor genocidio de nuestra ciudad.

“Los hijos de la derrota os debemos una” 



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