El PSOE reactiva la campaña tras el parón de cerca de 48 horas por el fallecimiento de Alfredo Pérez Rubalcaba. El gran temor de los socialistas es que la victoria del 28 de abril relaje al electorado progresista para las autonómicas, municipales y europeas y el mapa rojo se destiña. La aspiración de los de Pedro Sánchez es conservar los gobiernos que lograron en 2015 –en la mayoría de casos sin ser la fuerza más votada– y ampliar el poder autonómico. La campaña se ha diseñado en una línea continuista de la de las generales y, en este caso, los socialistas se lanzarán especialmente a por Ciudadanos. 

El presidente en funciones tenía previsto pasar por todas las comunidades en los quince días de la competición del 26M, aunque la cancelación de los actos de viernes y sábado por parte del PSOE obligan a reorganizar su agenda, ya que iba a estar presente en Barcelona –estaba prevista su presencia en Catalunya más adelante– y Zaragoza y Logroño. Durante las dos semanas de campaña, Sánchez realizará hasta dos actos al día. 

En el PSOE evitan señalar territorios estratégicos y los sitúan todos al mismo nivel, pero el gran reto es conservar los gobiernos autonómicos que lograron en las últimas elecciones. Las generales dieron un espaldarazo al partido de Sánchez, pero también les planteó temores al analizar los resultados minuciosamente. Las tres derechas pueden arrebatarles el poder en algunos territorios aunque el PSOE obtuviera con holgura la primera posición. Los socialistas ven fácil conservar Extremadura, Castilla-La Mancha y Asturias, al igual que sucedió con la Comunidad Valenciana, y cruzan los dedos por que los números den en Aragón y Baleares. 

Sánchez se volcará en Madrid, donde los candidatos a la Comunidad y a la alcaldía son sus apuestas más personales. Ángel Gabilondo se quedó a un escaño de la mayoría hace cuatro años y los socialistas han pensado durante los últimos meses que podría hacerse con la Puerta del Sol incluso gracias a Ciudadanos. «Por primera vez en 30 años podemos ganar el título en Madrid. Gabilondo está en condiciones de gobernar», dicen en el Comité Electoral del PSOE. 

Sin embargo, la segunda posición de Albert Rivera en la región el 28A enfría esas expectativas y ha hecho saltar todas las alarmas por la posibilidad de que Ignacio Aguado, el PP y Vox consigan los escaños suficientes. En el caso de Pepu Hernández, el PSOE asume que no logrará la alcaldía y la pelea es sacar el mejor resultado posible, que la capital siga siendo progresista y tener poder municipal. 

En Castilla y León los socialistas ven el poder más cerca por primera vez en décadas, aunque los resultados de las generales y el barómetro del CIS apuntan a que las tres derechas podrían sumar. La dirección de Luis Tudanca confía en que la posibilidad de cambio allane su camino: «Aquí el fin del régimen es echar al PP». El CIS otorga al PSOE la posibilidad de gobernar también en La Rioja, un tradicional bastión del PP, y en Canarias. En Murcia quedaría en primera posición, pero la derecha se haría con el poder y los socialistas podrían ser determinantes en Cantabria y Navarra. 

‘Siempre hacia delante’ es el lema de la campaña electoral del PSOE, que seguirá la línea de la de las generales. Los socialistas parten con la ventaja que les otorga ser la fuerza más votada y a principios de la semana pasada en Moncloa se ocuparon de que se pusiera de manifiesto con la ronda de contactos que convocaron. «El juego de roles ha quedado claro», dice uno de los colaboradores del presidente en funciones, que considera que se ha evidenciado que el PP ostenta la jefatura de la oposición por mucho que Rivera quiera adjudicarse ese puesto por la escasa distancia que le separa de Pablo Casado y que Pablo Iglesias es el socio preferente de Sánchez. 

Ciudadanos se ha convertido en el principal enemigo a batir del PSOE. La frialdad y distancia entre Sánchez y Rivera quedó patente en su encuentro este martes –Moncloa tuvo con Casado la deferencia de tratarle como el jefe de la oposición y citó al líder de Ciudadanos al día siguiente para que no hubiera dudas–. Los socialistas creen que pueden arrebatarle votos y sumar a los indecisos: «Un votante del PP no pasa al PSOE, uno de Ciudadanos, sí». 

Los socialistas creen que el PP mantendrá el tipo en las municipales y autonómicas por su implantación territorial. Que Ciudadanos quede en la segunda posición del bloque de derechas da más posibilidades al PSOE de conseguir su respaldo para gobernar. Por eso han reforzado sus mensajes contra Rivera.

«Algunos no pueden ganar, pero lo que es peor, no saben perder –dijo el secretario de Organización, José Luis Ábalos, en el acto de apertura de campaña–. Algunos que iban de centristas finalmente han encontrado el centro: entre el PP y Vox se han centrado. Ahí están en el centro de eso». «¡Qué curioso que estos quieran estar en Europa!», prosiguió: «Deben alucinar cuando vetan a la socialdemocracia y se van con la ultraderecha». «El PP está en un momento duro, hay que tener un poco de consideración, pero con este estado de ánimo no les veo gobernar nada», ironizó antes de aprovechar para pedir a los de Casado que aprovechen para «desprenderse de la rémora franquista que han venido integrando».


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