El PP arrasa en Madrid donde hay menos educación pública

Comparación del voto a cada partido en las elecciones autonómicas de Madrid en 2015 con el porcentaje de alumnos de Infantil, Primaria y Secundaria en la educación pública, concertada y privada (curso 2017-2018). Se incluyen datos de municipios y los distritos de la ciudad de Madrid



Fuente: Comunidad de Madrid

Apostar por la educación concertada y privada es un valor seguro para el PP. El partido conservador barrió en 2015 en los municipios de Madrid y en los distritos de la ciudad donde la educación pública es minoritaria. En estas zonas, que suelen compartir rentas altas aunque hay excepciones, el modelo mayoritario es el privado: ya sea de pago o concertado con dinero público. 

eldiario.es ha cruzado los resultados electorales de las últimas elecciones municipales con los colegios e institutos de cada zona, recogidos por la Consejería de Educación, para obtener una radiografía sobre cómo el Partido Popular ha consolidado su poder territorial en Madrid también a base de abrir colegios concertados con financiación pública. El 33% de los niños y niñas de Infantil, Primaria y Secundaria va a uno de estos centros, 334.270 en total, frente a los 521.075 que optan por la escuela pública como opción favorita (poco más del 52%), según los datos de la Consejería de Sanidad del curso 2017-2018. 

El ejemplo paradigmático es el barrio de Salamanca, donde solo un 14% de las familias optan por la educación pública y el 57% del alumnado se matricula en la concertada. Aquí el PP obtuvo mayoría absoluta en 2015: convenció al 52% de los votantes en las elecciones municipales de 2015. En el otro lado de la correlación hay municipios del sur de Madrid, como Parla, con un 83% de alumnado en la pública. Podemos fue la primera fuerza en esta localidad con el 26,59% de los votos. El PP quedó en tercer lugar (21%), por detrás del PSOE.

Esta no es una ecuación matemática que se repita en todos y cada uno de los puntos de la geografía madrileña pero la apuesta del PP en esta campaña electoral por la concertada como piedra angular de sus promesas evidencia que es un modelo mimado por sus políticas. Encaja bien con el paradigma liberal y, sobre todo, mantiene a una parte importante de los votantes aferrados al partido. «Es una de nuestras banderas. Es marca PP», admite un dirigente conservador.

El PP ya ha comprobado que defender este modelo le da rédito electoral y lo ha reconocido públicamente. «En las elecciones municipales de 2007, en los 24 municipios de la Comunidad de Madrid donde se celebraron concursos de suelo público para construir nuevos centros concertados, el PP incrementó sus votos en un 5,94%. Un 50% más que el incremento del 4,04% que se produjo en el conjunto de los municipios de la Comunidad», advirtió desde la tribuna de la Asamblea de Madrid en 2015 el exconsejero de Educación, Luis Peral. El diputado terminó su intervención asegurando que apoyar «el derecho a elección de los padres es algo requerido por el sentido común político de un partido que quiere gobernar». 

Esta tesis sigue viva en el partido cuatro años después. Y se ha plasmado en el programa electoral sin ánimo de ocultarse, como ocurrió en 2015 con las propuestas de perfil bajo de Cristina Cifuentes. «La izquierda quiere acabar con la educación concertada», ha repetido en muchos mítines la candidata a presidir la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, pese a que el candidato socialista, Ángel Gabilondo, ya ha desmentido tal extremo y la aspirante de Podemos, Isabel Serra, habla solo de los centros que segregan por sexo. 

Las políticas educativas de la legislatura también confirman el férreo apoyo del PP a la concertada: el Gobierno regional ha dejado aprobado un decreto específico con todo preparado para empezar a concertar el Bachillerato desde septiembre, ha creado cheques para pagar esta etapa no obligatoria en centros privados a los alumnos más pobres y ha seguido abriendo nuevas aulas en colegios con concierto hasta desembolsar 989 millones de euros en el último ejercicio. Mientras, el dinero para financiar la pública aún no se ha recuperado de los recortes: en 2019 se invirtió un 10% menos de presupuesto (5.096 millones) que hace una década (5.664). 

Los datos analizados también subrayan excepciones que desmienten la correlación entre el voto conservador y el modelo educativo. Torrejón de Ardoz, el pueblo donde el PP logró su mejor resultado municipal de España en 2007, tiene al 73% de sus niños y niñas matriculados en un colegio público. En todo el cinturón sur (Móstoles, Leganés…) los porcentajes son similares. Se trata de localidades gobernadas por los conservadores desde 2015, cuando se tiñó de azul un conjunto de pueblos tradicionalmente socialistas. 

En cualquier caso, las cifras revelan sin lugar a dudas que los bastiones populares se caracterizan por una mayor implantación de un modelo alternativo a la educación pública, ya sea concertada o directamente privada. En las localidades con más renta per cápita de Madrid, como Pozuelo de Alarcón o Boadilla del Monte, lo que se dispara es la escuela privada sin subvenciones. En el primer caso agrupa al 56,2% del alumnado de la zona, que supera en número a lo que suman entre la pública (19,7%) y la concertada (24,1%).

La concertada también es mayoritaria en algunas zonas de renta media-alta y voto mayoritariamente conservador, como el distrito de Moncloa-Aravaca, Chamartín o Retiro, pero tiene una presencia muy importante en otros barrios mucho más humildes del sur de Madrid que no son sospechosos de preferir al PP, como Usera (53,1%), Puente de Vallecas (52,7%) o Carabanchel (56,6%). En estos barrios de nivel socioeconómico medio-bajo, la escuela subvencionada acapara la mitad de los alumnos pero la privada casi no existe. 

El espejo al fenómeno que se da con el PP en sus feudos se produce con Podemos. El partido de Pablo Iglesias cosecha menos votos en las zonas con más implantación de la escuela concertada y consigue comparativamente un mayor número de apoyos en áreas donde domina la pública (Getafe, Fuenlabrada…). Con el PSOE y Ciudadanos el patrón no está tan claro. La relación entre una variable y otra es más errática. Aunque la de los socialistas se parece más a la de Podemos. 

Las políticas dirigidas a la protección de la escuela concertada durante más de 20 años han funcionado como un imán para las familias madrileñas. En una decena de municipios (Madrid, El Escorial, Guadarrama o Villanueva de la Cañada) es la opción favorita. La privada resulta la elección mayoritaria en otros cuatro (Boadilla del Monte, Pozuelo de Alarcón, Alcobendas y Rozas del Puerto Real). 

Pero si hay una localidad en la que la balanza se ha inclinado sin duda hacia la concertada esa es la ciudad de Madrid: solo en uno de cada tres distritos el alumnado de la pública es mayoritario. En 14 barrios de 21, la escuela concertada se coloca por delante. El único reducto que ha resistido a esta tendencia es el sur de la ciudad (Villaverde, Villa de Vallecas, San Blas…), Centro y Arganzuela. Con todo, el 77% de los nuevos alumnos de la última década fueron captados por centros que no son públicos. 

El Ayuntamiento de Madrid ha puesto freno en los últimos cuatro años a la cesión de suelo público para abrir más colegios concertados. Una política que ha enfadado a la Comunidad de Madrid, la administración que tiene las competencias y que ha chocado por primera vez con un gobierno de otro color político que ha contenido la expansión de este modelo. Eso sí, si los conservadores vuelven al Palacio de Cibeles ya han dejado escrito en su programa electoral que facilitarán terrenos de «inmediato» para que los colegios concertados sigan ganando espacio y alumnos. 


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