Por María Martín


Empieza el mes de septiembre y la “vuelta al cole” judicial con el juicio por jurado a una supuesta asesina. Asesina de un menor, hijo de su pareja. El caso fue mediático en extremo. No hace falta dar más datos casi con toda seguridad. La ultraderecha española ha calentado motores −de forma nada casual− lanzando cifras descontextualizadas o directamente falsas sobre las muertes de menores a manos de mujeres. El mismo año, casi a la vez, un hombre mataba a su sobrina de una forma brutal. ¿Recuerda alguien su nombre o sabe a qué me refiero? ¿Se ha retransmitido o se va a retransmitir su juicio minuto a minuto? Posiblemente no.

Las cifras de mujeres, niñas y niños a quienes han matado un hombre siempre son, según esos partidos falsas, exageradas, el INE miente, esconde y manipula. Se lanzan números que podremos recordar perfectamente aunque pasen meses o años porque los números hacen muy buenos titulares y la prensa los recoge. Las noticias falsas es lo que tienen. Da igual si se dicen 60 y no se dice si es en un día, en un año, o en una década. Da igual si son 25 y 93. ¡Sesenta asesinas!

Cuando las mujeres matan, la noticia se centra en la asesina en particular para, rápidamente, pasar a poner el foco sobre las mujeres que delinquen, en general. El propio titular de este artículo lo hace aunque, en este caso, sea de forma intencionada.

El siguiente paso es utilizar la muerte del menor ―o la menor− para decir dos cosas:

  1. Todas las violencias son iguales y ya está bien de hablar de violencia de género.
  2. Hay que endurecer las penas.

En estos días ha habido excelentes artículos, no todos pero sí muchos, explicándonos cómo podemos saber si esas cifras de mujeres asesinas de menores que se lanzan a los medios son o no ciertas. Porque en España no hay datos oficiales desagregados sobre el sexo de quienes matan a menores. Las estadísticas oficiales, sean las del Instituto Nacional de Estadística (INE), sean las del Ministerio del lnterior o el Consejo General del Poder Judicial no diferencian por el sexo de la persona homicida. Una de las plataformas de comprobación de datos que existen en este país, Maldita.es, consultó al Ministerio apelando a la Ley de Transparencia, sobre esas cifras. La respuesta fue, en resumen: podemos saber si matan hombres o mujeres pero no la edad de las víctimas.

O, dicho de otra manera, poder saber la edad de las víctimas, si son hombres o mujeres, niñas o niños, pero no el sexo de quien les mata.

¿Cómo pueden, entonces, saberlo quienes dan esas cifras? No lo saben. Manipulan y mezclan cifras de otros países con estadísticas sin fuente. O crean ellos las estadísticas sin decir desde donde obtienen los datos.

Y no es que el tema de las mujeres maltratadoras y asesinas no se estudie. Se hace. Hay estudios estadísticos mundiales, con muestras más o menos pequeñas; hay estudios nacionales de diferentes países; el problema aquí está en que cada país cuenta variables diferentes, por lo que comparar entre ellos con resultados fiables es muy complicado.

En general, en los estudios hechos por métodos corregidos para evitar medir variables distintas, los resultados suelen coincidir:

La participación de las mujeres en delitos ha aumentado en la última década pero no de forma proporcional a nuestra presencia en ámbitos laborales o sociales en los que antes no estábamos presentes. El empobrecimiento femenino podría ser una causa porque el riesgo de criminalidad cuanto mayor es el empobrecimiento económico y sociocultural. La mayoría de las mujeres delincuentes proceden de clases marginales, con escasa cultura y formación escolar o profesional. Se puede constatar que el 70 % de las mujeres reclusas ha vivido, antes de su condena, en situaciones no estables. El casi 80 % de ellas son madres. Casi la mitad de ellas ha sido víctima de violencia.

Si piensan en los casos que saltan a los medios cumplen casi todas esas condiciones.

Que ejerzamos menos violencia no quiere decir que las mujeres ― todas, como personas que somos− no podamos ejercer violencia. La clave es, ¿son iguales todas las violencias? ¿Qué hace diferente la violencia ejercida por las mujeres de las violencias machistas cometidas por hombres contra mujeres?

La mayoría de los homicidios cometidos por mujeres tienen una  naturaleza sociológica. Cuando ellas matan no es porque sean las poderosas, sino para conseguir serlo, modificar una situación preexistente o, directamente, para infligir el daño. El sistema no lo favorece, no lo promueve, no nos sitúa en situación de poder. De hecho, según todos los estudios, una mujer ataca a un hombre, sobre todo, para defenderse o para salir de una situación previa de violencia machista.

Lo que caracteriza a la violencia machista es que se ejerce como consecuencia de un desequilibrio de poder entre las mujeres y los hombres. Esos hombres creen que estamos en la obligación de obedecerles, y cuando no lo hacemos, nos castigan por ello. El objetivo no es hacer daño, sino conseguir que las cosas se queden como están.

Cuando ellas matan, atacan, lesionan O hacen daño no hay artículos de prensa que lo justifiquen, que lo excusen, que hablen de si él cuidaba o no a los hijos o si salía o no demasiado. No preguntan dónde estaba el padre. Qué hacía. Por qué no se daba cuenta. Las mujeres matan (menos) y se castiga penal y socialmente con dureza. Y cuando una mujer mata, el resto no entra en masa a justificar y defender a las asesinas. Si matan, si agreden, si lesionan, si delinquen, que se las castigue.

Cuando ellos matan los medios dicen que las mujeres mueren y aparecen los “celos”, el algo habrá hecho, salía demasiado, tenía muchos novios…

Por último, el patriarcado intenta compensar unos ataques con otros, como si esto fuera algo en lo que se pudiera o debiera ganar, o empatar, o quedar en tablas. Como si la violencia ejercida por mujeres, en alguna manera, justificara la que sufren.

Si tanto les preocupa que las mujeres ataquen a menores, ¿por qué, mayoritariamente, siguen cargando el cuidado de niños y niñas en hombros de mujeres? ¿Por qué cuando piden la custodia de sus hijas e hijos un buen número de hombres vuelve a delegar en mujeres ― sus madres, sus hermanas, sus nuevas parejas− el cuidado de las criaturas?

Si tanto les preocupan todas las violencias a quienes lanzan ese discurso ¿por qué se apartan cuando se condena la violencia machista? ¿Por qué siempre encuentran justificación para volver la vista hacia otro lado?

¿Quiere esto decir que haya que excusar a las mujeres cuando cometen un delito? No. Nunca. Y es detestable tener que aclararlo cada vez. Y si son delitos violentos contra personas indefensas, menos. Es solo una llamada a no usar los delitos de unas para justificar la violencia contra todas.

Porque para solucionar el problema no podemos mirar solo si las o los menores que sufren violencia la sufren a manos de mujeres (si cuidamos más, las probabilidades se multiplican) sino, en razón al tiempo que se pasa con ellos, ¿quién inflige más violencia? ¿Quién mata y maltrata más, por qué lo hace? ¿En qué medida una sociedad con menos desequilibrios de género, económicos, de bienestar evitarían algunas o muchas de esas muertes?

Que las mujeres maten, maltraten, agredan es condenable. Y se condena.Veremos con este juicio cómo vuelven a sucederse los estereotipos machistas. Cómo vuelve a usarse para deslegitimar al movimiento feminista, porque ya sabemos que si un hombre mata “no todos los hombres” y “no olvidemos la presunción de inocencia”, pero, si una mujer mata, “las mujeres matan niños”. Lo que nunca sabremos es hasta qué punto esos mismos estereotipos, interiorizados por el jurado, marcarán la diferencia.

La sociedad tiene derecho a saber. Tiene derecho a políticas que se basen en datos y no en estereotipos. Tiene derecho a una información veraz, sobre todo si esta viene de cargos públicos.

Todas las violencias son condenables. Pero no todas son iguales.Y no podemos evitar ninguna, ni de menores, ni de mujeres, ni de hombres ―suponiendo que eso es lo que queremos− sin atender a las diferencias de cada una.

[1]http://www.ine.es/jaxi/Datos.htm?path=/t00/ICV/dim6/l0/&file=61104.px

[2]http://www.ine.es/jaxiT3/Datos.htm?t=7947

 

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