Durante el franquismo y parte de la Transición las personas LGTB estaban criminalizadas. No fue hasta el 26 de diciembre de 1978 cuando se eliminó la ley de Peligrosidad Social y la homosexualidad y transexualidad dejaron de ser un delito en España. Después de este logro, impulsado por el movimiento LGTB, vinieron otros como el matrimonio igualitario, las adopciones o la Ley de Identidad de Género. Carla Antonelli (Güímar, Tenerife, 1959) fue la primera diputada trans y, precisamente por su firmeza y defensa de los derechos humanos, figura en La mitad de todo, la sección de Verano Libre dedicada a las mujeres que marcaron el siglo XX español.

En una entrevista concedida este año al diario El País el mismo día de su cumpleaños, Carla Antonelli aseguró que siempre había pensado que moriría joven: «Si a los 17 me dices que iba a llegar a los 60, te hubiera llamado loca. Nunca pensé que superaría los 45, por la vida a la que pensábamos que estábamos predestinadas las personas trans». Muchas de sus amistades fallecieron como consecuencia del sida o porque se suicidaron y, por eso, ella se define como una superviviente.

Carla Antonelli salió de su casa con 17 años de manera obligada, su familia no entendía que fuese una mujer trans y tuvo que marcharse. «Me fui de casa en 1977, a Gran Canaria, con 300 pesetas en el bolsillo. En un periódico de Las Palmas ese mismo año escribieron un reportaje en el me llamaban Carla, la travesti politizada que dice que siempre hay que votar al PSOE», relató en el canal de YouTube tmex. Allí trabajó como bailarina, pero el rechazo social, las palizas y persecuciones policiales eran constantes. También fue el momento en el que entendió que debía formar parte del movimiento trans para conseguir la despatologización y tener los mismos derechos que el resto de la ciudadanía.

La actuación, su verdadera pasión

Su llegada a Madrid fue en 1979, y a pesar de que la ley ya no criminalizaba a las personas LGTB, Carla Antonelli seguía sufriendo por ser una mujer trans; ni las instituciones ni la sociedad reconocían su verdadera identidad de género. En la capital trabajó sobre todo en salas de fiesta e intentó hacerlo en el teatro y en el cine, ella quería dedicarse a su gran pasión; la actuación, pero en la época era imposible encontrar a directores que apostasen por actores y actrices trans. En 1980 participó en El enigma de una belleza, un documental de Raúl del Pozo y el primer reportaje sobre personas trans emitido en España. Sin embargo, la censura no permitió que se programase hasta septiembre de 1981.

 

En su intento de ser actriz, Antonelli participó en varias películas en la década de los ochenta, pero sus papeles eran menores. No fue hasta finales de los noventa cuando apareció en varias series de televisión, como Periodistas o El Comisario, aunque no fue hasta 2007 cuando consiguió un papel fijo, en El Síndrome de Ulises, convirtiéndose así en la primera mujer trans española en obtener un personaje principal en una serie. No obstante, nunca dejó de lado su papel como activista y aunque se afilió al PSOE en 1997, con el objetivo de luchar y defender los derechos del colectivo LGTB, hubo varias ocasiones en las que se desligó del partido porque consideraba que este no respondía a las demandas de las personas LGTB.

«De maricón a señoría»

A su llegada al PSOE, Carla Antonelli fue nombrada coordinadora del Área Transexual y desde ahí trabajó para crear una ley trans. Fue con José Luis Rodríguez Zapatero, en 2005, cuando las parejas homosexuales consiguen el derecho a poder casarse y adoptar, pero las personas trans tienen que esperar hasta dos años más para la aprobación de la Ley de Identidad de Género. Ante el retraso de la norma, Carla Antonelli amenazó con una huelga de hambre, lo tenía claro: «Nunca antepondré mi ideología a mis intereses como persona transexual». Finalmente fue de las primeras en poder cambiarse de nombre y sexo en el Registro Civil. Fue una ley muy avanzada para la época, pero según la política socialista, se debe mejorar para conseguir despatologizar la transexualidad, ya que para la modificación de los datos personales en los documentos oficiales, las personas trans deben haber pasado por un proceso médico previo.

En 2011, Carla Antonelli también rompió otra barrera; entró en la política institucional. Lo hizo con el PSOE madrileño y de esta manera pasó a ser la primera persona trans en España en ser diputada. «Lo comentaba con una amiga canaria el otro día: Cómo ha cambiado el cuento, mi niña: aquellos que nos llamaban maricones, hoy me llaman señoría. De maricón a señoría: esa es la grandeza de la democracia. Y no vamos a renunciar a nada de lo conseguido», recordaba en una reciente entrevista en el periódico El País.

También resulta curioso que el mismo pueblo del que tuvo que marcharse por el acoso que sufría le concediese el Premio Cardón, por su lucha a favor del movimiento LGTB. «Es cuando empiezo a romper el techo de cristal, […] pero aun así parece que te queda algo y definitivamente estalla en mil pedazos a los nueve meses cuando volví para ser la pregonera de la fiesta mayor, en San Pedro. Otra vez catarsis, y a partir de ahí yo por mi pueblo voy como Juana por su casa», relató Antonelli en gurbrevista.com.

En la actualidad continúa como diputada en la Asamblea de Madrid de la mano del PSOE y ante la vuelta de la extrema derecha a la política española Carla Antonelli lo dejó claro en una entrevista en El Plural: «Vamos a pelear con uñas y dientes. No vamos a permitir dejar escapar ningún derecho conseguido. Que nadie nos regaló absolutamente nada y costó muchísimo conseguirlos».


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