El capitalismo nunca ha sido justo, siempre ha actuado sin miramientos, sin contemplaciones, de manera descontrolada y avariciosa, para beneficiar al 1% de la población, en contra de quienes sufren la pobreza, la exclusión y el hambre. Así es el capitalismo global y salvaje; no quiere ningún control para una convivencia justa y tampoco acepta unas reglas mínimas y humanas para no destruir más al planeta y dar una vida digna a sus habitantes. Debería asumir su papel y respetar los principios humanos de convivencia colectiva y aceptar el desarrollo sostenible, ayudando a preservar el planeta y su ecosistema. Proteger el medio ambiente hoy es tener mejor planeta mañana.

Victorio Martínez Armero. Móstoles (Madrid)

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