Las llamas cruzan España todos los veranos. Canarias ardió, la Amazonia arde. Los aviones vuelan por todo el mundo, los cruceros surcan todos los mares y océanos, y el keroseno arde. El petróleo arde por todos lados. El mercurio arde en nuestras ciudades y el humo de los coches hace que el aire sea irrespirable. Nos quema los pulmones. El plástico forma islotes en el mar y las latas de refresco vacías colonizan desde el Everest hasta las fosas más profundas. Todo arde y nosotros ahorramos bolsas de plástico poniéndoles precio, en vez de cambiando conciencias, leyes y empresas.

Adrián Navalón Osa. Valencia

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