Se supone que la política es un instrumento que sirve para mejorar la vida de los ciudadanos, y más en democracia. No hay nada en su etimología griega que permita pensar en una política sin ciudadanos, convertida en un ejercicio de casta subdividida en grupos que trabajan para destruir lo construido por el otro con el fin de volver a construir a su gusto. Parece la maldición de Sísifo, y lo es para los gobernados. Sería más inteligente mejorar, corregir. Lo estúpido es hacer tabla rasa.

La frase que sirve de titular es un chascarrillo que define la política española: «al enemigo, ni agua. Y si es en el desierto, polvorones»… llama la atención nuestra incapacidad, tal vez congénita, de reconocer algún acierto del rival. Hasta un reloj parado da dos veces la hora correcta cada día. No estamos educados en el arte del juego limpio y el respeto. Priman la mentira, el exabrupto y la manipulación; escasean las ideas y los proyectos pensados para las siguientes generaciones. El largo plazo son las siguientes elecciones. No somos los únicos, se trata de un mal global.

Para Donald Trump, todo lo que hizo Barack Obama es un error que debe ser eliminado de inmediato, sea el Obamacare o el acuerdo nuclear con Irán. El Reino Unido sigue instalado en el día de la marmota antieuropea. El Partido del Brexit, el nuevo invento del xenófobo Nigel Farage, podría ganar las elecciones europeas, que su caso se celebran hoy. Resulta curioso que los británicos, a los que suponemos tan maduros, se olviden de las mentiras que Farage les colocó en el referéndum del Brexit.

En plena digestión de los resultados del 28A, cuyos efectos políticos –en el PP, sobre todo– quedaron congelados, al menos unas semanas, llegan las elecciones europeas, municipales y autonómicas, consideradas una segunda vuelta de las generales que deberán confirmar, corregir o matizar la victoria de la izquierda. En cinco comunidades –Cataluña, País Vasco, Galicia, Andalucía y Comunitat Valenciana– solo habrá locales y europeas.

De todos los puestos de servicio público, el más gratificante es el municipal. Si un ayuntamiento, y más si es pequeño, decide crear un centro social, un parque o mejorar el alumbrado en una calle no necesita años de espera. Las medidas tienen impacto inmediato. La proximidad de los representados permite conocer mejor sus necesidades y demandas. En el ámbito municipal no se resuelve una crisis de Oriente Próximo (excepto si eres de Cádiz y fabricas barcos) ni la cuestión territorial, por mucho que la derecha sea monotemática con Torra, ETA y Venezuela. Son comodines que valen para cualquier elección y debate.

Ahora suman a Josu Ternera, ex máximo dirigente de ETA detenido en Francia. Todo porque a Jesús Eguiguren se le olvidó que vive en España, y no en Alemania, al citar el texto Los héroes de la retirada de Hans Magnus Enzensberger. Le faltó aclarar que convertirse en «héroe de la retirada» –caudillo que rinde el castillo— no impide que haya sido o sea un grandísimo hijo de puta. Hay más ejemplos: Fraga, Sharon, Begin, Shamir, Arafat.

Volvamos al primer párrafo, a la incapacidad de reconocer un éxito del rival. Existe una pulsión tóxica por el catastrofismo, por la hipérbole constante, por el todo está mal por el simple hecho de que es una idea del contrario. No importa que el proyecto sea bueno para el medioambiente. Si es del contrario, es un horror, algo que debe ser eliminado. Sucede con la libertad de expresión. Además del derecho de decir está la obligación de aprender a escuchar pensamientos con los que no estamos de acuerdo.

Perdón que me refiera a Madrid en una España tan plural, pero es la ciudad en la que vivo. Estoy seguro de que este caso no es una excepción. Pasó en Sevilla con Alfredo Sánchez Monteseirín, alcalde del PSOE entre 1999 y 2011. En una ciudad en la que se no se mueve una piedra fue audaz en el cierre al tráfico del centro y en la creación de una línea de tranvía. El objetivo era reducir la contaminación que afectaba a la piedra de unos monumentos que son el emblema de la ciudad, su principal reclamo turístico, además de proteger la salud de sus vecinos. También multiplicó el carril bici por toda la ciudad. Tuvo en contra al PP, a las hermandades y al ABC de Sevilla. Fue una campaña despiadada. Una vez que el PP alcanzó la alcaldía con Zoido se olvidaron de las catástrofes anunciadas y mantuvieron lo hecho.

La derecha en sus tres versiones: PP, Ciudadanos y Vox ha encontrado en Madrid Central un anatema que reúne todos los males en uno. No importa que los datos de contaminación y tráfico sean buenos, ni que la siempre anunciada catástrofe para el comercio haya pasado de lado, Madrid Central es comunismo podemita, pese a que es similar a las iniciativas emprendidas en Londres, Berlín, París, Copenhague u Oslo, que como se sabe son ciudades bolcheviques por excelencia.

Después del varapalo electoral del 28A, el PP y Ciudadanos han aparcado sus obsesiones catalanas, para centrarse en Manuela Carmena y su Madrid Central. Y eso que el ayuntamiento no ha sido valiente en la apuesta por las bicicletas y los tranvías. ¿Qué intereses defienden los críticos a la restricción del tráfico? ¿La industria del automóvil o la sanidad privatizada? Una idea parecida a Madrid Central estuvo sobre la mesa de la alcaldesa Ana Botella, pero no se atrevió. Ella pertenece al mismo PP que hoy lidera la guerra contra una medida que considera confiscatoria por el hecho de no ser suya. El PP ya estuvo en contra del cierre al tráfico del parque del Retiro y cuando gobernó lo mantuvo cerrado. El no es una tradición.

José Luis Martínez-Almeida, candidato del PP a la alcaldía de Madrid, es aficionado a grabarse vídeos en moto o a pie en la calle Mayor. En un primero culpaba a Carmena y su Madrid Central del atasco. No se entiende bien la lógica de su razonamiento. Si Madrid Central ha retirado miles de vehículos del centro de la ciudad, ¿se solucionarían los atascos permitiendo su entrada de nuevo?

El candidato miente o no se entera. La calle Mayor está atascada por las obras en el complejo Canalejas, aprobadas por el ayuntamiento de Botella. El constructor es Villar Mir, amigo de Génova 13. Estas obras tienen bloqueadas desde hace meses varias calles: la citada Mayor, Sevilla, Carrera de San Jerónimo, final de Alcalá, Cedaceros y algunas adyacentes. También tiene bloqueada desde hace meses la línea 2 de Metro, que depende de la Comunidad (gobernada por el PP). Será un gran negocio privado, pero de momento está siendo un gran incordio público.

Este Almeida es contumaz. El penúltimo domingo se grabó un segundo vídeo, también en la calle Mayor. Su hora 12.42. Se quejaba otra vez de los atascos –solo había autobuses y taxis—, de Carmena y de su medida estrella. Al parecer no tuvo tiempo suficiente de enterarse de la existencia de la obra de Canalejas que desmontaba su vídeo anterior. En este caso, la calle estaba cortada por el paso de una carrera a favor de la mujer http://www.carreradelamujer.com/madrid/articulo/cosmo-fotos-madrid que estaba anunciada por el Ayuntamiento entre las 12.00 y las 14.00.

Su rival, además de Carmena, es Begoña Villacís, de Ciudadanos, que también tiene querencia por los vídeos. Se grabó uno en la calle Santa Engracia en el que denunciaba los atascos. A su espalda, apenas había tráfico. Es lo malo de dar la espalda a la realidad. Villacís tiene una fijación con los (escasísimos) carriles-bici. Si fuera alcaldesa los quitaría. También devolvería las plazas de aparcamiento quitadas. Es lo contrario de lo que se está haciendo en Europa, donde gobiernan alcaldes de derechas, liberales, socialdemócratas o verdes. El ejemplo de excelencia es Pontevedra, considerada una de las ciudades mejores para vivir.

Villacís puede ser alcaldesa a partir del lunes debido a la división de la izquierda. Si Madrid en Pie no pasa del 5%, como anuncian las encuestas, puede repetirse la situación de la Comunidad hace cuatro años. Muchos de los anti-carmenistas son de derechas, pero hay otros que pertenecen a una izquierda que prefiere un gobierno de derechas antes que tragarse un sapo. Está en juego un modelo de ciudad.

No sabemos qué quieren hacer Martínez-Almeida y Villacís con las medidas de control de Airbnb, que aprobó Carmena, pero sería bueno que antes de votar conociéramos cuál es el patrimonio en pisos de los candidatos y de sus padres para saber si estamos eligiendo el bien común o fomentando el negocio privado.

Buen viaje, maestro Juan Carlos Aragón. Cádiz eterno.


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