Esta semana Santiago Abascal dará el relevo a Blas Piñar en la tribuna del Congreso como portavoz de la extrema derecha española. Han pasado más de tres décadas desde que el líder de Fuerza Nueva se quedó sin escaño en las Cortes y, con la intervención del presidente de Vox en el debate de investidura, este espectro político, que ha estado huérfano de representación, vuelve a introducir su discurso en la política nacional e institucional.

El líder de Vox aborda esta primera intervención en las Cortes alejado del foco mediático. A pesar de que por primera vez este partido decanta gobiernos municipales y autonómicos, en las últimas semanas solo ha aparecido en entrevistas en Antena 3, ABC e Intereconomía. No ha existido una rendición de cuentas a los medios de forma continuada por parte del presidente del partido.

El pasado 27 de junio compareció en el Congreso ante los periodistas, aunque se limitó a anunciar la interposición de una «querella criminal» contra el expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero –que no ha sido admitida a trámite – por el proceso de negociación con la banda terrorista ETA durante su mandato. No respondió a ninguna pregunta que no versara sobre esa iniciativa. Solo en una rueda de prensa en Murcia abordó las negociaciones autonómicas con PP y Ciudadanos, en ella exigió a Pablo Casado y a Albert Rivera la celebración de una reunión a tres para llegar a acuerdos.

Como consecuencia de este perfil bajo del líder de la formación, el portavoz parlamentario Iván Espinosa de los Monteros ha asumido el protagonismo comunicativo de Vox no solo durante las negociaciones, también en la actividad parlamentaria, en detrimento no solo del presidente, sino también del secretario general del partido, Javier Ortega Smith, que sí participó en las negociaciones andaluzas. El portavoz del grupo parlamentario ha sido el encargado de explicar cómo evolucionaban las peticiones de su partido para favorecer gobiernos de derechas y de informar sobre las iniciativas que registraban en el Congreso.

En este debate de investidura Abascal volverá a recuperar el foco mediático. Fuentes oficiales del partido confirman que él será el portavoz del partido en la tribuna. Más allá del contenido del discurso, en redes sociales ya han anunciado que se decantan por votar en contra de la investidura del candidato socialista. «Nosotros no vamos a colaborar con nuestra abstención a blanquear a Sánchez ni a reforzar el mensaje de que puede gobernar mejor sin el apoyo de los grupos separatistas», respondió Abascal en una reciente entrevista en el periódico de Vocento. 

Con esta primera intervención en el Congreso, Vox culmina la etapa de la institucionalización, que arrancó tras el acto organizado en el Palacio de Vistalegre (Madrid), donde consiguieron dar la sorpresa al desbordar el aforo de 10.000 personas. Posteriormente llegaron las elecciones andaluzas, las generales y el último capítulo han sido las autonómicas y municipales. Este partido ha necesitado cinco años para armarse y seducir a un sector de la sociedad, como ya había sucedido en gran parte de los países europeos. En España la particularidad del conflicto catalán también contribuyó y favoreció su irrupción.

Tras tomar posesión de su acta, Abascal insistió en que para él «lo importante» después de las elecciones del 28A no eran «los escaños»: «Lo importante es la tribuna». El líder de la formación de extrema derecha aseguró que desde este escenario sus ideas «van a llegar sin interferencias» a sus seguidores y se mostró convencido de que les va a servir como trampolín para aumentar su electorado porque dicen «lo que nunca nadie ha dicho en el Congreso». «Hemos pasado del ostracismo de todas nuestras propuestas al protagonismo de todas las propuestas», apuntó.

En la intervención del presidente del partido se marcará el tono institucional que adoptará Vox en el Parlamento. Con su discurso se determinará si mantienen la crispación que marcó su campaña electoral o si optan por rebajar el tono .»Todos los políticos tienen distintos registros en distintos momentos. Una cosa es lo que uno dice en un mitin, en una charla con amigos, otra cosa es lo que uno dice en el Parlamento», teorizaba Espinosa de los Monteros hace un mes en una entrevista en la Cadena SER al ser preguntado por si el PP seguía siendo la «derechita cobarde».

Esta semana se comprobará si Vox apuesta por un cambio de actitud tras el ‘show’ protagonizado por sus diputados en la sesión constitutiva del Congreso. Los políticos del partido de extrema derecha fueron los primeros en llegar para hacerse con el sitio habitual del PSOE en el hemiciclo. Abascal ocupó el escaño situado detrás de Sánchez. El espectáculo continuó con pataleos y golpes en la mesa cada vez que un diputado acataba el cargo en catalán o euskera para evitar que se les escuchara.




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